Remedios Caseros para el tabaquismo

Remedios caseros para el tabaquismo

Fumar es un veneno para el corazón

La nicotina contrae los vasos coronarios y puede causar trastornos cardíacos graves, la llamada angina de pecho. Tales dolores cardíacos fuertes dejan pequeñas cicatrices en el miocardio. La persona que no cambia su estilo de vida después de sufrir dolores cardíacos recurrentes, principalmente dejando de fumar.

Se arriesga a sufrir un infarto de miocardio que consiste en la atrofia de una gran parte del miocardio. Aún en este caso puede decirse que el paciente ha tenido suerte: con un estilo de vida moderado y guardando reposo en la cama durante mucho tiempo, se puede conseguir la curación, aunque siempre, de todas formas, quedarán cicatrices.

En caso de ataques recurrentes o graves se produce una “rotura” del corazón, lo cual, naturalmente, conduce a la muerte instantánea.

Remedios caseros para el tabaquismo

Conoce la medicina natural contra el tabaquismo

 

Remedio ancestral 1: Ácoro

Si no se consigue dejar de fumar por voluntad propia se puede intentar con ayuda de la raíz de ácoro. La raíz seca, y partida en trozos pequeños, se mastica lentamente.

Los restos de la raíz se escupen. En lugar de fumar se toma la raíz de ácoro, cuyo sabor amargo y aromático reduce el síndrome de abstinencia y hace que los cigarrillos sepan muy mal.

Remedio popular 2: Cura de manzanas

Los fumadores sienten a menudo una fuerte aversión contra las manzanas. Esto se debe a la nicotina que contiene la mucosa intestinal, que realiza un proceso digestivo de los ácidos de la manzana que resulta desagradable.

Si se consigue superar esta sensación de desagrado y se realiza una dieta que incluya aproximadamente veinte manzanas al día durante dos o tres días, este rechazo se invierte. De esta manera, la cura de manzanas produce rechazo al tabaco.

Remedio opcional 3: Infusión de membrana de nuez

En la membrana interna de la nuez se encuentra una sustancia con efectos medicinales para el corazón. Se trata de las membranas finas y resistentes que separan los cuatro compartimentos en que se alojan los gajos de la nuez.

Para preparar la infusión se ponen en remojo las membranas de cuatro o cinco nueces durante un día entero. La infusión se hierve al día siguiente y se bebe en ayunas.

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