Remedios caseros para la hemicránea

Remedios caseros para la hemicránea

Sintomas de la hemicránea

La hemicránea o jaqueca produce un dolor insoportable. Sus efectos devastadores causan temor y desesperación. La gente no suele comprender una dolencia cuyos alcances desconoce y en los períodos de paz entre dos ataques, la víctima se enfrenta con la sospecha de “estar mal de los nervios”. Y la vergüenza del paciente por sufrir la enfermedad y sus esfuerzos por imponerse a la misma, aumentan el padecimiento.

Una jaqueca suele empezar por ilusiones ópticas, como ráfagas lumínicas, o visión borrosa en un ojo. Luego llega el dolor agudo, insidioso, con fuertes latidos en las sienes.

En realidad, la jaqueca nace de las tensiones. Así, el singular alcance de lo consciente en el ser humano puede dar origen a factores generativos de tensión, debido a la expectación de determinados sucesos futuros o experiencias pasadas.

Hace ya miles de años que se conoce la hemicránea. Entre los antiguos griegos, Hipócrates describió ciertas cefalalgias (dolores de cabeza). Asociadas a trastornos visuales y vómitos, mientras que Galeno, médico de los gladiadores romanos, sabía que la jaqueca, a diferencia de los dolores ordinarios, sólo suele atacar a un lado de la cabeza.

Remedios caseros para la hemicránea

Tratamiento natural para la hemicránea

Por lo general, el sueño pone término a este dolor, aunque en ocasiones resulta imposible conciliar el sueño, precisamente a causa del dolor.

Existen algunos fármacos indicados para esta clase de dolor, si bien algunos individuos pueden ser alérgicos a los mismos. Por ello, en un ataque de hemicránea es conveniente adoptar algunas medidas prudentes. Como tumbarse en un sitio oscuro y tranquilo, buscar la relajación muscular e ingerir algunas bebidas azucaradas y aspirinas. Si no hay alergia en contra, seguido ello de unas horas de sueño.

Cuando se trata de ataques frecuentes, es preciso llevar una vida activa, a ser posible al aire libre. Con ejercicio físico y distracciones, evitar el alcohol, el tabaco y los alimentos fuertes, y descansar cuando se observa un aumento de la tensión nerviosa.

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