Remedios caseros para epistaxis y los granos

Remedios caseros para epistaxis y los granos

¿Qué es la epistaxis?

Son las hemorragias de nariz, muy frecuentes, que en muchas ocasiones las origina un resfriado. Normalmente, son los niños quienes más las padecen. Suelen carecer de importancia y, aparte de aplicar un pañuelo o una gasa esterilizada a la nariz, mojado en agua fresca. Y mantener erguida la cabeza hacia atrás, casi siempre cesan espontáneamente.

Remedios caseros para epistaxis y los granos

Conoce como tratar la epistaxis

Si la hemorragia nasal es abundante y prolongada, lo mejor es presionar con los dedos las aletas de la nariz durante unos minutos. Y de este modo se forma un coágulo que impide que mane más sangre.

En caso de más gravedad se taponarán los dos orificios nasales con algodón esterilizado o gasas. Aunque sin introducirlas excesivamente, en tanto se aguarda la llegada del médico.

Remedios caseros para epistaxis y los granos

Tipos de granos

Hay dos clases de granos, en realidad, siendo los más importantes los forúnculos. Pues los demás carecen de importancia, o más bien se trata de infecciones locales parasitarias.

Los forúnculos comprenden dos clases: los forúnculos propiamente dichos, que sólo tienen una cabeza o foco, de tamaño pequeño. Y los llamados  ántrax, con diversos focos o cabezas, más peligrosos que los anteriores.

Casi todos los forúnculos tienen su origen en la infección de algún diminuto poro de donde nacen los pelos (folículos pilosos). Son las bacterias quienes infectan tales poros, bacterias casi siempre presentes en la piel. Principalmente tienen lugar en aquellos sitios donde se producen roces con las prendas de vestir o demás partes del cuerpo, como las axilas y las ingles.

Remedios caseros para epistaxis y los granos

Descubre cómo tratar los granos

Cuando un forúnculo se aprieta, es fácil que se propague la infección, por lo que no debe apretarse nunca. Unas compresas calientes, de manzanilla u otra hierba similar, calmarán el dolor. Harán que el forúnculo madure y reviente, desalojándose así el pus. A veces, es necesario aplicar varias compresas, tan calientes como el paciente pueda resistirlas.

A continuación se cubrirá la heridita con un apósito de gasa esterilizada hasta la curación completa. Una vez hecha la heridita no es conveniente seguir aplicando compresas.

Si se trata de un ántrax hay que llamar al médico a fin de evitar complicaciones.

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