Propiedades del Ive, Jengibre, Lantana y el Laurel

Propiedades del Ive, Jengibre, Lantana y el Laurel

El Ive O Pequeño Tejo

Es una antigua amiga de las vacas; queremos decir que es típica de los altos pastizales: crece en los terrenos rocosos alpinos.

Se trata de una hierba persistente, que las vacas… y los hombres también reconocen fácilmente por sus matas tupidas, sus hojas alternas de un verde rabioso en forma de lanza, por sus flores blancas. El ive se reconoce igualmente por su fuerte olor aromático.

Las partes verdes floridas, que son las que se utilizan, se recogen de julio a septiembre. Se emplea en tisanas o infusiones, las cuales ayudan a conciliar el sueño. En su estado natural, el ive enriquece el forraje de los animales.

Sus efectos no son solamente beneficiosos para los animales; el ive, en efecto, interviene también en la composición de vermuts, de bitters y de licores a base de hierbas de los Alpes.

Propiedades del Ive, Jengibre, Lantana y el Laurel

Propiedades del Jengibre

El jengibre es una planta herbácea aromática, cuyo rizoma tuberoso proporciona una droga utilizada en medicina por sus propiedades tónicas, febrífugas y antiescorbúticas, y en el terreno culinario como condimento y para la fabricación de licores para la industria.

En Inglaterra, por ejemplo, se hace vino y cerveza muy apreciados por los anglosajones. Crece en la India, en Jamaica y en Ceilán.

lantana

Uso terapéutico de la Lantana

La lantana es un arbolillo de hojas afelpadas que vive en los setos o bosquecillos bien aireados y expuestos al sol, en el monte bajo y en los pastizales de las colinas y de la plataforma subalpina.

Recordaremos sus propiedades terapéuticas, por las cuales ya fue oportunamente citada en fitoterapia: astringentes, desinfectantes, antisépticas (gargarismos en el tratamiento de la amigdalitis, enjuagues para tonificar las encías, etc.).

laurel

Cualidades del Laurel

Nos encontramos ante un árbol de follaje persistente. De color verde oscuro, con tendencia a formar tupidos matorrales, puede alcanzar hasta 10 metros de altura. Su tronco es duro, robusto; sus flores, pequeñas y verdosas; sus frutos, de color azul negro.

El laurel es de ascendencia divina: era el árbol consagrado a Apolo, dios de las Artes y del Sol. En la Antigüedad, para los romanos era el símbolo de la más alta distinción honorífica: con sus hojas se ceñía la frente de los cónsules victoriosos, de los orgullosos emperadores, de los héroes valerosos. Más tarde se hizo lo mismo con los poetas.

Ya hemos hablado de sus propiedades medicinales. Diremos además que, en nuestros días, ya no se ve el laurel en la frente de los poetas y de los todopoderosos, sino en los guisos, donde desempeña un papel de primera magnitud.

En las zonas rurales, el laurel se utiliza para ahumar los jamones. No olvidemos tampoco que el laurel es un excelente antiséptico; antaño, en las épocas de grandes epidemias, se quemaba laurel para alejar las miasmas circundantes.

El laurel posee las virtudes del tomillo, de la salvia y del romero. Para terminar, unas breves palabras sobre el Laurus canariensis, que vive en los montes de clima suave de las Canarias.

¿Lo sabíais?

El laurel se utiliza en dosis homeopáticas contra la tos, las palpitaciones, los dolores de estómago, los vómitos. Como sin duda sabéis, la palabra “laureado” viene de laurel: así era coronado aquel que había terminado un determinado ciclo de estudios.

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