Propiedades de la sandía, plátano y uvas

Una de las frutas más deliciosas y provechosas es la sandía, la importancia nutritiva de las sandías es muy pequeña, pero poseen un gran efecto diurético comprobado.

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Plátano

Es el típico fruto de climas cálidos. Su envoltura es oblonga y nace en racimos. Su pulpa delicada se usa mucho en pastelería y para la elaboración de helados. El plátano tiene un excepcional valor nutritivo ya que en él abundan las vitaminas B y C , calcio, hierro, fósforo y otras sustancias. El 20 por ciento de la pulpa está constituido por azúcares. La papilla de este fruto se considera un alimento muy adecuado para los convalecientes, por ser fácilmen­te asimilable y muy nutritiva.

Propiedades de la sandía, plátano  y uvas

Propiedades de Los Vegetales

Una ventaja del plátano se debe al hecho de que se puede adquirir todo el año. En una célebre clínica de París, los enfermos cardíacos se alimentan de plátanos, como veremos en la parte dedicada a las dietas especiales.

Uva

Queremos hablar esta vez de la famosa “cura de uvas”, lla­mada en dietología ampeloterapia. Cada racimo de uva, verde o negra, está formado por pequeños granos en los que hay piel, pul­pa y semillas. Todas las sustancias energéticas alimenticias se ha­ llan en la pulpa que, en porcentaje, es riquísima en agua absoluta­mente aséptica, sin microbios, que no llegan a pasar la piel.

Di­sueltos en este agua encontramos varios azúcares valiosos para el organismo, en cantidad bastante notable, el 25 por ciento de la pulpa. Los azúcares son: glucosa, levulosa, sacarosa, además de pectinas y ácido tartárico. Entre los minerales encontramos sulfates, carbonates, fosfatos, potasio, calcio, hierro, magnesio, silicio, yodo y cobalto; así como vitamina C en pequeña cantidad, vita­mina del grupo B y vitamina P. Son escasos los componentes pro­teicos y las grasas.

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La uva y su mosto hacen mucho bien a todos. Al sano y al enfermo. Para el enfermo, la uva es un buen activador de la fun­ ción mineral, tiene propiedades diuréticas que proporcionan un beneficio cuando el agua se detiene en el intestino, algo que suce­de, en particular, con los enfermos de riñón.

Hay que tener en cuenta también que el zumo de uvas es muy pobre en sodio, el elemento químico que retiene, más que ningún otro, el agua en los tejidos como una esponja. Y en los en­fermos de hígado, que presentan una insuficiencia hepática -lige­ ra o grave- con dificultades digestivas, en especial ante las grasas, hinchazón abdominal, pesadez en la zona costal derecha, náuseas, estreñimiento, hemorroides, eczema, pruritos, etcétera, la uva ac­túa favorablemente, tanto por el aspecto diurético como por el metabólico. De hecho, los azúcares que hemos indicado antes pro­tegen y nutren eficazmente la maltrecha célula hepática.

Muchas personas se lamentan de no poder digerir las uvas, otras dicen que digieren bien las verdes y no las negras. En esto hay algo de cierto, pero también muchos prejuicios. En realidad, la uva bien lavada sienta bien al estómago y al intestino; aunque es cierto que la piel y las semillas no sientan del todo bien.

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Muchas personas que creen no poder digerir las uvas, bebiéndose filtradas o tomando los zumos que se venden en comer­cios pueden saborear igualmente esta buena fruta. Pero hay que admitir que hay personas alérgicas a las uvas. Es decir, presentan una sensibilidad particular o individual, a la uva tomada tal como está, o al zumo de ésta.

Se entiende que no hablamos de fenóme­nos de intolerancia alérgica (el vaivén en el vientre con esos ca­racterísticos ruidos que se producen en muchas personas después de haber tomado un solo racimo de uvas). Nos referimos a esas po­quísimas personas que, al comer uvas, presentan fenómenos tóxi­cos como eczemas, urticaria, vómitos o gastritis. Sólo estas perso­nas deben abstenerse de comer dicha fruta.

Por último, en el tubo digestivo la uva, por su contenido en pectinas y ácido tartárico, es para algunas personas un suave laxante intestinal. La uva tiene efecto tónico y reconstituyente para el tejido muscular. Quizá porque es abundante en potasio.

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Proteínas del huevo y la leche  

Este elemento químico estimula el tono de las masas musculares, favorece las contracciones, y excita el más importante de los músculos del organismo, el miocardio del corazón. Sobre los otros componentes, hay que resaltar que el calcio es indispensa­ble para muchos procesos orgánicos, siendo valioso para la for­mación de los huesos (en especial en los niños), donde se une al fósforo para producir fosfato de calcio.

Este fosfato forma parte de ese importante mecanismo de defensa que es la coagulación sanguínea, actúa como sedante sobre el sistema nervioso y tiene un efecto antialérgico. En la uva encontramos otro elemento -el hierro- indispensable para la formación de los glóbulos rojos y de su sustancia colorante. Pensemos que bastan pocos racimos de uva al día para asegurar al organismo la cantidad diaria de hie­rro, que mantiene lejos a la anemia.

Otros elementos de la uva son el magnesio, que tiene efectos levemente sedantes; el man­ganeso, silicio, yodo y cobalto. El yodo tiene propiedades depu­rativas e influye sobre la viscosidad sanguínea, así como contra la artritis. El cobalto tiene un efecto antianémico. En las semi­llas -pepitas- de uva se hallan ciertas sustancias prodigiosas áci­dos grasos poliinsaturados que tienen la propiedad de reducir la tasa de colesterol de la sangre. He ahí que, por ello, la cura de uvas esté indicada a las personas ancianas o a las afectadas por una arteriosclerosis incipiente.

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Sobre la posología, la cantidad de uva que se debe comer para hacer una buena ampeloterapia, la programación debe ser más o m enos así: 300 a 400 gramos en el desayuno;durante semanas es necesario intercalar por lo menos dos cenas (una por semana) solo de uvas 1 a 1,5 kilogramos; tiene importancia la elevación de las uvas ya que hay que adquirirlas sanas, bien conservadas, frescas, pero no verdes, es decir apenas maduras.

Es preciso comprar la cantidad adecua­da  para  la  cura  y no  conservar  grandes  cantidades  en  la nevera. Hay que lavarlas cuidadosamente para eliminar a fondo los antiparasitarios y, sobre todo, por el sulfato de cobre. La procedencia de las uvas tiene relativa importancia, digamos que las meridionales son más ricas en azúcar por razones climática de terreno y sol.

 

La industria está organizada para producir zumo de uva en­vasado. Si la técnica de preparación y elaboración es higiénica­ mente perfecta, el zumo.de uva tiene un óptimo valor nutritivo y alimenticio. Los norteamericanos, noruegos, suecos, suizos y alema­nes beben grandes cantidades de zumo de uva puro; entre nosotros, en cambio, es una costumbre que tiende a desaparecer. De hecho estos pueblos saben, a conciencia, que un vaso de zumo de uva es un beneficioso elixir para el organismo, a un precio razonable.

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