Propiedades y beneficios del Romero y el Ruibarbo

Propiedades y beneficios del Romero y el Ruibarbo

Propiedades del Romero

Este arbusto persistente era obligatoriamente cultivado por los campesinos y los súbditos de Carlomagno. Por orden tajante de este último que, evidentemente, conocía sus propiedades, terapéuticas y culinarias.

En la actualidad, vemos el romero en los jardines, los huertos, los campos, las avenidas o las jardineras de los balcones, donde hace muy buen papel.

Esta planta posee tallos leñosos, que habitualmente no llegan a alcanzar un metro de alto y que están cubiertos de pequeñas hojas coriáceas, lineales y finas.

Puede decirse que se asemeja un poco a un abeto pelado, con sus pequeñas ramas vueltas hacia arriba. Al romero le gustan las costas marítimas soleadas. Su período de floración va de marzo a octubre.

¿Lo sabíais?

La reina Isabel de Hungría tenía costumbre de preparar —inspirada por un ángel, según decía— una destilación efectuada con flores de romero maceradas en alcohol.

El romero era considerado por los egipcios, por los romanos y por los árabes, como una panacea. La utilizaban también como tisana antiespasmódica contra los dolores de vientre causados por la inflamación de la mucosa intestinal, y contra las indisposiciones de las mujeres.

También gracias al romero, la reina Isabel de Hungría, a la sazón de setenta y dos años, gotosa, reumática y enferma como estaba, recuperó el esplendor de sus veinte años y sedujo al rey de Polonia, hasta el punto de que éste, perdidamente enamorado, la pidió en matrimonio.

El romero, en infusión o en decocción, entusiasmó también a otras mujeres. Sin ir más lejos, la marquesa de Sévigné escribía en una de sus célebres cartas a su hija: “Me tiene loca.”

Propiedades y beneficios del Romero y el Ruibarbo

 

Descripción del Ruibarbo

El aspecto de esta planta es majestuoso, con sus hojas anchas, lobuladas, palmeadas, dentadas, ricas en panículos de flores amarillentas, o de otro color, según la variedad.

Se dice que es de origen asiático; pero existe también en Europa como ornamentación y por la sustancia que se extrae de sus rizomas. Después de haberles quitado la corteza, se venden en las herboristerías; su sabor es característico, fuerte y amargo.

Existe también el llamado “ruibarbo de los frailes”, de la misma familia. Crece en los parajes alpestres; antaño era utilizado en los conventos para reemplazar al auténtico ruibarbo, cuyas propiedades contiene, pero menos acentuadas.

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