Propiedades y beneficios del Malvavisco y la Mandrágora

Propiedades y beneficios del Malvavisco y la Mandrágora

Propiedades del Malvavisco

El malvavisco es una planta vivaz, muy robusta, que prefiere vivir en los terrenos húmedos de la Europa central y meridional. Crece en los lugares arcillosos y húmedos de España, y especialmente en los salinos.

En Francia existe en el litoral mediterráneo, así como en la Vendée y en los Deux-Sévres. Su tallo es cilíndrico, robusto y afelpado, de un tono verde rojizo. La altura de esta planta alcanza un metro fácilmente.

Sus hojas son aterciopeladas y suaves al tacto, sus flores son de un rosado pálido y reunidas a menudo en grupos de 3 en la axila de las flores. La curiosa característica que distingue al malvavisco de las otras malváceas reside en la forma del pequeño cáliz, formado por 7 ó 9 brácteas estrechas.

Mientras que el de las otras malváceas está formado generalmente por 3 brácteas completamente separadas, o por 6 ó 9 brácteas más o menos reunidas en la base.

El período de floración se sitúa en verano. Si se quiere plantar malvaviscos para enriquecer el jardín hay que recoger los granos maduros de las plantas silvestres. Éstas se multiplican en simientes primaverales y se trasplantarán en otoño, o en la primavera siguiente.

¿Lo sabíais?

El malvavisco de Narbona (Althea narbonensis) contiene fibras que se utilizan para la fabricación de papel.

El malvavisco oficinal también tiene estas propiedades, pero sus fibras son menos largas. Fausto Coppi, el famoso corredor ciclista italiano, hacía un gran consumo de la raíz de malvavisco.

Como es sabido, se emplea en farmacia para la preparación de cocimientos, jarabes y pastillas pectorales.

mandragora

La magia de la Mandrágora

Gruesas raíces bipartitas, tallo muy corto, hojas pecioladas de un bonito color verde, flores de color violáceo, frutos amarillos… La mandrágora es una planta herbácea perseguida desde hace siglos por la peor de las reputaciones.

Brujos y hechiceros se servían de las bayas de esta solanácea para preparar narcóticos y filtros de amor. Se creía que sus infusiones eran útiles, entre otras cosas, contra la esterilidad (Teofrasto, Plinio).

Pitágoras pensaba que sus raíces daban el poder de hacerse invisible. Se decía que proporcionaba voluptuosidad, que curaba las enfermedades, que daba suerte en los procesos y en las querellas. Es decir, era una hierba mágica por excelencia…

La historia de esta planta está acompañada por las más sombrías leyendas. Se le atribuía la mayor eficacia, sobre todo cuando había sido cogida debajo del patíbulo, a los pies del ahorcado, mojada por una gota de esperma emitida en los últimos espasmos de la agonía.

También resulta pintoresca la forma en que había que coger la mandrágora. No debía ser tocada por la mano del hombre, ya que, según decía la leyenda, éste caería fulminado en el preciso instante en que la hubiese arrancado de raíz…

Por consiguiente, había que hacerse con ella atando una cuerda al cuello de un perro negro. Se azuzaba al animal para que corriese. La mandrágora era arrancada de raíz y el perro moría.

Al mismo tiempo, el hombre debía tocar el cuerno para no oír los gritos que la planta lanzaba al sentirse arrancada de la tierra. Aquellos gritos, en efecto, le hubieran causado la muerte.

Fuerza es decir que la mandrágora recuerda vagamente una forma humana. Así pues, era considerada como un amuleto de poder mágico incomparable.

Debía de ser guardada celosamente en un cofrecillo cubierto de telas suntuosas, y con regularidad se le daba de comer y de beber. Cuando se creía oírla llorar —y hay testigos que juran haberla oído gemir— esto era el anuncio de grandes desgracias en la familia.

Usos

En farmacología se consideraba que la mandrágora era una hierba dotada de poderes afrodisiacos. Tal es, en efecto, el tema de la comedia de Maquiavelo que lleva este nombre. Parece, no obstante, que su acción principal es anestésica: acompañada de otras drogas, la mandrágora era administrada a los condenados a muerte.

En palabras de los ocultistas, los efectos mágicos de la mandrágora son más poderosos que los de todas las demás plantas. Los textos, empero, pretenden que hay que tomar ciertas rigurosas precauciones. Entre ellas no tocarlas jamás con el hierro y cogerlas siempre cuando sople el viento.

En cuanto a su raíz, se sabe por medio de los antiguos textos de magia que sus auténticos efectos mágicos están determinados por la pasta obtenida después de haberla triturado.

Pero esto debe practicarse a ciertas horas astrológicas, en ciertos períodos del año. En un mortero constituido por siete metales, es decir, hecho de una aleación especial, de fabricación complicadísima…

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