Beneficios y Propiedades del Castaño de India y la Cebada

Beneficios y Propiedades del Castaño de India y la Cebada

Información del Castaño De Indias

El castaño de Indias es oriundo de Asia. Es un árbol de gran tamaño, y por eso es cultivado para dar sombra en los parques y en los jardines. Los frutos, parecidísimos a las castañas, pero más redondos, convertidos en harina, dejan la piel blanca y aterciopelada. Las hojas constituyen excelentes vasoconstrictores de las varices y son eficaces, en decocción, contra la tos ferina de los niños.

¿Lo sabíais?

  • Ha recibido el nombre de Aesculus hippocas tanum porque los antiguos creían que curaba todas las enfermedades que sufrían los caballos.
  • Cuando caen de los árboles en otoño, recoged estas castañas, haced un collar con ellas y colgadlo en vuestros armarios: ahuyentarán a las polillas de la lana.
  • Cocedlas y dádselas a vuestros caballos en su alimentación habitual: su polvo, mezclado con el forraje, cura los cólicos de los caballos.

Beneficios y Propiedades del Castaño de India y la Cebada

Semillas de Cebada

Se dice que es originaria de Rusia; ahora bien, esta gramínea no era desconocida por Moisés. La cebada tiene, pues, un largo pasado tras de sí. Cinco siglos antes de Jesucristo ya era utilizada para producir algo semejante a la cerveza.

La cebada se distingue por sus hojas, que son lisas, y por sus flores, que están agrupadas en espigas simples, y las glumillas terminan en una larga arista.

La cebada es el cereal que mejor resiste el frío. Se cultiva tanto en las llanuras como en las colinas y montañas; en éstas puede vivir y desarrollarse perfectamente, incluso a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Sus empleos son múltiples: sirve para la alimentación de los animales domésticos y, naturalmente, del hombre. Se conoce igualmente como sucedáneo del café. En medicina, su acción es refrescante y suavizante.

Existen 5 especies de cebada. Citamos la que es más frecuente a lo largo de los senderos campestres, el Hordeum murinum. Recordaremos finalmente que escritores como Plinio y médicos como Hipócrates la mencionaban en sus textos. Este último la prescribía en las enfermedades más graves.

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