Importancia del ejercicio

El atractivo particular del ejercicio físico es que permite una pérdida del peso excedente sin ninguna otra alteración de los hábitos alimenticios básicos; ello puede representar de hecho, para el sujeto que come en demasía y de modo compulsivo, la única solución efectiva a su problema. No obstante, el ejercicio es generalmente valioso como auxiliar de todo programa de adelgazamiento, no como factor principal. En abstracto, es una parte integral de todo plan de control de peso, tanto durante el tiempo que dura el adelgazamiento, como con posterioridad al mismo.

Importancia del ejercicio

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Importancia del ejercicio para perder peso.

Existen dos factores importantes que recordar respecto al ejercicio físico. Uno es que cuanta mayor sea la frecuencia con que el sujeto practique un ejercicio físico, más fácil llega a ser dicha actividad. Ello no sólo es cierto en las actividades de recreo reconocidas como tales, por ejemplo el esquí y el tenis, donde la adquisición gradual de habilidades específicas representaría obviamente un factor, sino también en otras actividades tan cotidianas como caminar o subir escaleras.

Entre los ancianos, tiene importancia incluso la diferencia entre estar sentado y de pie.

A muchos octogenarios les resulta difícil levantarse de los sillones muy hundidos, principalmente porque pasan mucho tiempo sentados en ellos y muy poco levantándose.

Es preciso hacer notar que, con respecto a los regímenes de adelgazamiento sucede todo lo contrario, pues cada vez se hace más difícil perder un kilo. Cuanto más se acerca el obeso a su peso idóneo, más tozudas parecen volverse las grasas que quedan en el organismo y más se resisten a ser eliminadas, hasta que llega un punto en que la dieta parece no dar ya resultado.

La buena condición física

La buena condición física, en cambio, tiene un impacto saludable y uniforme en el cuerpo. Tras unas cuantas semanas de ejercicio físico constante, incluso si éste es leve, empiezan a manifestarse una serie de cambios fisiológicos positivos. El sujeto descubre que se cansa con menos facilidad, tanto si efectúa alguna tarea específica como en el curso normal de la jornada. Mejoran el color de la piel, el tono muscular y la prestancia.

Las tareas cotidianas se llevan a cabo con mayor facilidad y eficacia, y cuando terminan el sujeto duerme mejor. En este aspecto, el ejercicio consigue lo que casi nunca logra la dieta alimenticia: un mejoramiento constante y mantenido de la apariencia externa del individuo.

La pérdida de peso

La pérdida de peso es, con demasiada frecuencia, efímera; la escala registra lo que se le escapa al ojo. Tal afirmación es especialmente cierta en el caso de las dietas cetogénicas, como es natural, pues la profunda pérdida de agua tiene un impacto mínimo en los paquetes de grasa tan evidentes que se mantienen en caderas, muslos, papada y parte superior del brazo. Por el contrario ninguno de los cambios físicos que se aprecian con el ejercicio tiene nada de ilusorio. Un estómago liso es, indudablemente, un estómago liso, y unos músculos bien tonificados son exactamente lo que parecen.

Lo segundo que se ha de recordar respecto al ejercicio físico es que, aunque el objetivo sea la reducción de peso y no el desarrollo muscular, el ejercicio continuado es el más beneficioso. La cantidad total de calorías que quema el cuerpo se basa en el peso total del cuerpo que debe sostenerse o transportarse a lo largo del día. Por tanto, el modo más fácil y eficaz de quemar calorías es mantener en acción todo el organismo durante periodos largos de tiempo.

La mayor parte de las recomendaciones que se apuntan a continuación no toman el ejercicio físico en la acepción popular del mismo. Lo que pretenden es que el cuerpo se mantenga en movimiento durante largos periodos. El modo más fácil de hacerlo consiste para las personas que no hacen ejercicio con frecuencia o que no lo hacen nunca (y entre ellos se cuentan la mitad de los adultos occidentales y un porcentaje aún mayor de los adultos obesos), es hacer, simplemente, más de lo que cada día acostumbran hacer, es decir, caminar más, estar de pie más tiempo y subir escaleras con mayor frecuencia.

Ejercicios para perder peso, el reto

Pasear, como el tratar de correr (su pariente más ambicioso), es una forma especialmente buena de hacer ejercicio con vistas a una reducción en el peso. Para caminar se emplean los músculos más largos y fuertes del cuerpo, lo que significa que es menos enervante que otras actividades de naturaleza más específicamente atlética. Por ello puede mantenerse durante periodos superiores de tiempo.

Al contrario de otras formas de ejercicio, el pasear no requiere un equipo especial, ni ropas, ni horas, ni condiciones, ni entrenamiento previo. A partir del año o año y medio de edad, no precisa siquiera un esfuerzo consciente.

Como ya hemos señalado, las recomendaciones que siguen no tratan el ejercicio físico en la acepción popular de la palabra. Al contrario, son solamente evoluciones de formas de ejercicio diario que se han hecho tan familiares que ya no las reconocemos como tal ejercicio.

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