Algunas plantas medicinales y sus usos

Rica en tanino, la gavanza está muy indicada, por tanto para combatir las diarreas y las disen­terías. Los ácidos málico y cítrico que contiene contribuyen al equilibrio ácido-básico de los humores, y la abundancia de su pectina (sustan­cia de extraordinario poder gelatinoso) permite un amplio efecto hemostático, preventivo o cu­rativo de los estados hemorrágicos.

La gavanza es enemiga acérrima de los ascári­des. Conocido especialmente por los niños de las zonas rurales con el nombre de rascaculos (porque los granos peludos que encierra el re­ceptáculo son muy irritantes), el escaramujo o fruto de la gavanza va a parar con frecuencia, por juego, al escote de las niñas.

El escaramujo es el fruto de la gavanza

La confitura de escaramujos

Podemos asegurarlo, es excelente; sin embargo, a pesar de ser mucho más sabrosa que otras, es menos conocida. Para confeccio­narla, se aconseja cortar los frutos en dos, ex­traer los granos y los pelos de marras, mas este trabajo es muy largo y muy fastidioso y pode­mos daros otra receta.

Se trata de la jalea de escaramujos: los frutos, recolectados en invier­no, deberán cocer a fuego lento en una marmita de cobre, junto con una tercera parte de su peso de “manzanas buenas” cortadas en trocitos (entendemos por “manzanas buenas” las más feas, llenas de manchas, pero prácticamente sin rastro de insecticida nocivo); agregad agua hasta el nivel de las frutas.

Dejad cocer una media hora y pasad por el tamiz. Guardad el jugo aparte, poned de nuevo las frutas a cocer, con la misma proporción de agua, durante otra media hora y volved a pasar por el tamiz. Una vez hecho esto, pasad por la batidora, que re­tendrá los granos y una buena parte de los pe­los.

Mezclad los dos jugos obtenidos con el puré de frutas y pasadlo todo por un lienzo muy fino, que retendrá los últimos pelos. Des­pués coced el líquido resultante con un peso igual de azúcar, espumad cuando se produzca la ebullición y dejad cocer a fuego lento hasta que una cucharada de líquido derramada sobre un plato frío adquiera en seguida una consis­tencia de gelatina.

En este momento, ya podéis proceder a meterla en botes. Esta gelatina, de color rojo vivo, se conserva durante largo tiempo.

La confitura del escaramujo

Genciana amarilla

Numerosos aperitivos comerciales están con­feccionados a base de-genciana. Los montañeses prefieren, para estimular su apetito, un aguar­diente ligeramente amargo; para prepararlo, tienen la costumbre de hacer fermentar un haz de raíces frescas de genciana (rica en azúcar) y de obtener por destilación un aguardiente que avergonzaría a nuestros mejores licores.

¿Queréis una receta más refinada? Pues aquí la tenéis; se trata del vino de genciana: haced macerar en un jarro grande de barro un puñado de genciana con un vaso de aguardiente; al día siguiente, añadid un litro de buen vino blanco; luego dejad macerar durante 7 u 8 días.

Y ahora viene la sorpresa. Invitad a unos amigos, averiguad quién padece de gota, quién está un poco griposo, y prometed que vais a curarles. “¿Cómo?”, os preguntarán. “Con vino de gen­ciana”, responderéis. “¿No queréis conocer sus efectos? Es muy bueno para los gotosos, y para todos los que están delicados.”

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