Cuatro consejos para evitar la tentación de comer

Estos cuatro consejos para evitar la tentación de comer le ayudarán a mantener una dieta más sana.

Cuatro consejos para evitar la tentación de comer

Trate de mantener la sensación de vergüenza que experimenta ante su propia obesidad.

Hace tiempo que se ha demostrado que las víctimas de ataques cardíacos tienen pocos problemas iniciales para adelgazar a su salida del hospital. En tanto permanece vivido en ellos el recuerdo del encuentro que han tenido con la muerte, se muestran extremadamente conscientes y rígidos en lo que se refiere a sus tratamientos, incluso si su régimen alimenticio es del tipo menos riguroso en cuanto a sodio, grasas o calorías.

Sin embargo, cuando los recuerdos van difuminándose el régimen se resiente. Teniendo esto presente, recuerde siempre las consecuencias de permitirse excesos en el comer. Cuelgue en el espejo una foto suya antes de comenzar el tratamiento.

Fije en la puerta de la nevera fotos que correspondan a la fase antes de los métodos de adelgazamiento. Léase todos los artículos sobre la obesidad que aparezcan en periódicos y revistas y coméntelos luego con el resto de su familia.

Cuando le ofrezcan tomar algo, desaparezca.

Vaya al cuarto de baño, arréglese la corbata, péinese otra vez, o retoqúese la cara y píntese otra vez los labios. Con el tiempo, esta táctica de diversión se convertirá en una costumbre, y cuando le ofrezcan algo su respuesta condicionada será pensar en mejorar su aspecto, no en comer.

Si ve la televisión, aproveche los anuncios para levantarse y caminar.

Vaya a cualquier lugar excepto a la cocina. Ver la televisión pone inquieta a mucha gente, y demasiados son los que interpretan esta inquietud como hambre. Para ellos, la solución adecuada es levantarse, estirarse, moverse, estimular la circulación sanguínea, pero no ponerse a picar simplemente porque haya adquirido el condicionamiento de tomar algo cada vez que contempla la pequeña pantalla.

Apúntese a los grupos que puedan servirle de ayuda.

Las asociaciones al estilo de los Weight Watchers y similares programas de ayuda mutua para la reducción de peso basan sus tratamientos en el principio de que el malestar de la obesidad es más sencillo de soportar —y los kilos más fáciles de perder—, cuando se comparte con la compañía de amistades comprensivas y de miembros de la familia. Tanto si lo demuestran como si no, los miembros de su familia tienen un auténtico interés en el bienestar de usted.

Tan reconocido es el hecho de que un buen estado de salud está íntimamente relacionado con unas buenas costumbres alimentarias que está en el ánimo de los que le rodean el ayudarle y animarle para que logre la reducción de peso que usted tanto desea.

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