La dieta de alto contenido en grasas, la anti-dieta

La respuesta de Atkins a la A.M.A. —que había tildado su régimen de terriblemente desequilibrado y de inadecuado para producir una base práctica en la obtención de una reducción de peso de larga duración fue afirmar, sin documentación que respaldara su argumento, que el noventa por ciento de sus pacientes había conseguido una apreciable reducción de peso.

dietas de alto contenido en grasas

Defendiendo las dietas de alto contenido en grasas

Atkins acusó a la A.M.A. de ir en contra de su dieta de alto contenido en grasas sin presentar datos suficientemente fidedignos de su inconveniencia, y asimismo provocó un grave enfrentamiento con el doctor Philip White, secretario del Consejo Alimentario de la Asociación Médica, al afirmar que durante el proceso de cetosis las grasas no metabolizadas se «escabullían» del cuerpo mediante la orina y la respiración.

White respondió que Atkins había sobrestimado en gran medida el número de calorías excretadas durante la cetosis, y su punto de vista encontró el apoyo de la Sociedad Médica del distrito de Nueva York, cuyo ataque público a «la revolución dietética del doctor Atkins» no tuvo precedentes en la historia de la Sociedad.

Otros profesionales de la medicina se mostraron públicamente escépticos o contrarios a que se recomendara cualquier forma de dietas de alto contenido en grasas —y por tanto de alto contenido en colesterol— a los norteamericanos de edad madura y obesos, quienes ya sufren uno de los mayores índices mundiales en enfermedades cardíacas graves, muchas de las cuales se creen debidas a las dietas de alto contenido en proteínas y en grasas saturadas.

El propio Atkins se vio obligado a dar marcha atrás en su recomendación de que las mujeres embarazadas se adhirieran a la dieta, pues resultaba evidente que una dieta sin hidratos de carbono podía comprometer el desarrollo intelectual y neurológico del feto. Atkins dijo «sentir mucho» las repetidas incitaciones que había formulado a las futuras madres para que siguieran la dieta de alto contenido en grasas.

En marzo de 1973, Atkins también tuvo que sentir mucho, al menos durante una temporada, haber recomendado la dieta a los hombres de mediana edad, pues uno de ellos, un actor de 66 años que también era licenciado en leyes, le llevó a los tribunales con una demanda de siete millones y medio de dólares por daños y perjuicios, alegando que su adhesión a la dieta del doctor Atkins de alto contenido en colesterol le había producido un ataque cardíaco.

Si el tribunal hubiera fallado la sentencia en contra suya, cosa que no sucedió, posiblemente Atkins se habría arrepentido de haber propuesto tal dieta a persona alguna. Sin embargo, Atkins capeó la tormenta de críticas desatada por sus colegas, superó las pruebas ante el tribunal y acabó por vender un millón de libros.

¿En qué consistía exactamente lo que vendía Atkins? En parte, naturalmente, en autocomplacencia. Caviar en lugar de zanahorias, y pérdidas de peso sin hambre. En parte, vendía precisamente lo que el público siempre había deseado comprar: una solución, siquiera temporal, al problema de la obesidad. Y en parte no hacía sino repetir la venta de un viejo artículo —la pérdida rápida de peso a través de una cetosis provocada—, con un barniz ligeramente distinto.

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