Arteriosclerosis y la obesidad

La arterioesclerosis y la obesidad, aunque no resulten mortales, contribuyen a otros problemas cardiovasculares que producen varios tipos de incapacidad, entre ellos las congestiones cardiacas, la angina de pecho, la hipertensión, la distensión cardiaca, las venas varicosas y la policitemia, un tipo de trastorno sanguíneo que puede favorecer la formación de coágulos. Además, el exceso de peso en la caja torácica hace menos eficaz la respiración.

arteriosclerosis y la obesidad

La arteriosclerosis y la obesidad, un grave complicación que hay que evitar

Como resultado, algunos individuos obesos pueden presentar las manos y los pies fríos debido a que sus pulmones no alcanzan a oxigenar adecuadamente el cuerpo y proporcionarle la temperatura adecuada.

La obesidad se relaciona asimismo, en forma directa, con la diabetes, con ciertos trastornos de la vesícula biliar y de las glándulas endocrinas, con trastornos metabólicos y con la osteoartritis o inflamación de las articulaciones que soportan el peso del cuerpo. En las mujeres embarazadas, la obesidad puede provocar toxemia, complicaciones en el parto y el postparto, y fallecimiento de los neonatos.

Con estos simples apuntes queda claro que, desde el mero punto de vista de la salud, quien tenga un problema de obesidad debe aplicarse en combatirlo. Si a ello se añade que un grado moderado de obesidad puede representar para las personas propensas a tales enfermedades los mismos efectos peligrosos que para una obesidad manifiesta, resulta evidente que todo el que tenga un problema de exceso de peso de cualquier tipo debe enfrentarse a él.

¿Cómo saber si uno es realmente obeso? Muchos médicos señalan la obesidad clínica cuando el peso del paciente supera lo establecido para la talla y constitución del individuo en más de un 10 %. El problema principal consiste en definir exactamente lo que puede considerarse normal.

Una mujer de constitución ósea robusta y de altura media, por ejemplo, tiene su techo superior de peso “normal” en los sesenta y seis kilos, aunque resulta difícil encontrar a alguna que se sienta feliz con dicho peso. En el otro extremo hallamos a los atletas profesionales: muchos de ellos son técnicamente obesos aunque no se pueda hallar en ellos ni un gramo de grasa. (Se hizo famoso el caso de los miembros del equipo de rugby norteamericano Green Bay Packers, quienes en 1941 fueron a alistarse en la Marina tras el ataque a Pearl Harbour y fueron rechazados en bloque por “obesos”.)

Así pues, distinguir cuándo es excesivo nuestro peso es cuestión ante todo subjetiva. Hay personas obesas que llevan muy bien sus kilos de más, tanto en términos físicos como emocionales, mientras que otras que en apariencia no tienen problemas de peso sucumben a un desorden emocional conocido como anorexia nerviosa y literalmente ayunan hasta provocarse la muerte.

Hay gran variedad de métodos para determinar si uno se acerca mucho o poco al peso ideal para su edad, sexo y complexión, y en un capítulo posterior trataremos el tema. Un médico competente puede ayudar a concretar el diagnóstico, pero el paciente debe darse perfecta cuenta de que el médico no puede hacer cumplir una dieta. La decisión queda siempre en sus manos.

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