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Grasas en la dieta, conociendo su funci贸n

Las grasas en la dieta deben considerarse constitutivos deseables de cualquier r茅gimen, por estricto que sea, y toda dieta de alto valor nutritivo debe contenerlas entre un veinte y un cuarenta por ciento.

Grasas en la dieta

No pueden faltar grasas en la dieta

No obstante el contenido real de grasas de la dieta alimenticia puede variar ampliamente de d铆a en d铆a o de semana en semana sin que ello determine una variaci贸n apreciable en el valor diet茅tico del r茅gimen.

En cantidades significativas, las grasas animales y vegetales sirven como fuente de 谩cidos grasos esenciales y, en condiciones m谩s especializadas, de vitaminas liposolubles. Tampoco es casualidad que contribuya tambi茅n, en gran manera, a dar sabor a cualquier dieta.

Las grasas depositadas en el tejido adiposo permanecen en 茅l hasta que se descomponen en agua y di贸xido de carbono, y el fin que se propone todo r茅gimen alimenticio serio es lograr precisamente esta descomposici贸n afectando lo menos posible las delicadas reacciones qu铆micas del organismo.

En pr贸ximos art铆culos, dedicados a las dietas de efectos r谩pidos, examinaremos de qu茅 modos el hombre ha pretendido acelerar este proceso de conversi贸n y los peligros que ello implica. Por ahora, baste con decir que todas las dietas representan cierto riesgo y que el riesgo aumenta cuanto m谩s severa es la dieta.

Adem谩s de las grasas, el cuerpo almacena otros dos productos alimenticios productores de energ铆a. Se trata de las prote铆nas y de los hidratos de carbono; un consumo excesivo de cualquiera de ellos, o de los tres en conjunto, lleva irremisiblemente al aumento del tejido adiposo.

Cuando existe una ingesti贸n excesiva de prote铆nas 鈥攃omo sucede en la popular dieta de alto contenido prote铆nico y bajo contenido en hidratos de carbono que los doctores Stillman y Atkins han promocionado recientemente bajo el lema de 鈥減茅rdida r谩pida de peso鈥濃, parte de dichas prote铆nas es utilizada por el cuerpo y parte se convierte en grasas.

Cuando se abandonan tales dietas (lo que ocurre con gran frecuencia) en favor de otra dieta de alto contenido en los anteriormente prohibidos hidratos de carbono, los dep贸sitos glic贸genos del organismo se vuelven a llenar, y todo lo que sobre una vez satisfechas las necesidades energ茅ticas se convierte otra vez en grasas.