Dietas y hormonas

Dentro de como perder peso, y de las estudios basados en las dietas y hormonas, las propias inyecciones, derivadas de la gonadotropina coriónica humana (GCH), hormona que se produce en la placenta durante el embarazo y que desde la década de 1940 se utiliza para tratar a los muchachos con testículos desproporcionados, no han demostrado valor terapéutico alguno en el tratamiento de la obesidad, como perder peso, aunque el excesivo costo del propio tratamiento podía ser quizás un incentivo para cumplir el plan dietético del doctor.

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Dietas Vs Salud

Igualmente alentadoras e igualmente sospechosas eran las afirmaciones de Simeons respecto a su tratamiento, en las que se enorgullecía de unos resultados impresionantes, principalmente porque eliminaba de sus programas y estadísticas a todos los pacientes que se veían incapaces de seguir aquel régimen casi de ayuno.

Insistía en que con aquella dieta podía lograrse, sin efectos contraproducentes para la salud, una pérdida diaria de casi quinientos gramos, afirmación que el Journal of the American Medical Association contradecía abiertamente: «La adhesión continuada a un régimen tan drástico puede ser más peligrosa para la salud del paciente que la obesidad continuada.»

Simeons también afirmaba que, siguiendo su programa de tratamiento, una mujer podía llegar a perder veinticinco centímetros de cadera sin alterar su peso corporal global, añadiendo que «en todo caso, siempre son grasas y sólo grasas indeseables lo que se elimina».

Las autoridades médicas no se sintieron afectadas por las afirmaciones patentemente absurdas de Simeons, pero se realizaron algunos estudios para comprobar los méritos de la GCH. Uno de los más completos fue llevado a cabo por el doctor Barry W. Frank en 1964, siete años después de que Simeons presentara su régimen en Roma.

Utilizando cuarenta y ocho voluntarios en un experimento controlado y preparado de tal modo que la mitad de ellos recibía tratamiento hormonal y la otra mitad placebos, y realizado con tal fidelidad que ni el mismo doctor Frank sabía cuáles de los voluntarios formaban parte de cada grupo, se descu­brió que ambos grupos habían perdido escasamente la misma cantidad de peso.

En base a tales descubrimientos, la Asociación Médica Americana declaró que su departamento de drogas «no había encontrado prueba científica alguna, en sus experimentos controlados, que justificara la utilización de la gonadotropina coriónica humana en el tratamiento de la obesidad». «Faltan pruebas dice el doctor Gastineau de que el plan de tratamiento sea eficaz por otra razón que no sea la restricción calórica y el facilitar una adhesión a la dieta por medio de un elaborado ritual.»

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