Tratamiento Homeopático para la Obesidad

En el tratamiento homeopático administramos remedios expresamente escogidos para cada caso en particular, considerando a la persona en su conjunto, y como una unidad indivisible. Esto quiere decir que no recetamos fármacos para enfermedades concretas (del hígado, pulmones, sistema nervioso o articulaciones), y que los remedios no van dirigidos sólo a estas zonas enfermas del organismo, sino que se ponen en contacto con las energías globales del individuo (físicas y psíquicas) para inducirlo a conseguir el equilibrio roto, es decir, para recuperar la salud.

Tratamiento Homeopático para la Obesidad

Los remedios utilizados en homeopatía son sustancias que derivan de plantas, minerales y productos animales que después sufren el proceso que llamamos la dinamización y dilución, que consiste en convertir lo que inicialmente era una sustancia química en medicamento físico, es decir, que no actúa por reacción química, sino por acción física, por estímulo energético.

El proceso final de la elaboración del remedio es un líquido que contiene la energía de la sustancia inicial, o sea, una cantidad infinitesimal de esta sustancia.

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Funcionamiento del Tratamiento

El criterio para escoger uno de los 3.500 remedios de que disponemos es el de similitud. Este principio homeopático de cura por acción de lo semejante está recogido en el aforismo de Hipócrates Similia similibus curantur. Con los remedios homeopáticos podemos tratar las perturbaciones del apetito y además permite comprender y construir una dietética a la carta, en función de los gustos y aversiones alimentarias.

Dentro del gran abanico de remedios homeopáticos utilizados en el tratamiento de la obesidad destaca la organoterapia o polvos de órganos liofilizados, que contienen toda la riqueza de las secreciones glandulares. Utilizados en pequeñas dosis tienen una acción estimuladora pero no sustitutiva.

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La organoterapia sigue la ley de Arndt-Schultz, es decir, las bajas diluciones (5 CH) estimulan la función del órgano; las diluciones medias (7 CH), sobre todo la estabilizan; y las altas diluciones (9 CH, 12 CH, 15 CH), principalmente la inhiben. Así, por ejemplo, daremos hipotálamo 9 CH para frenar el apetito; tiroides 4 CH, destinado a estimular la tiroides, a menudo perezosa en los sujetos obesos. Pero, ¡ojo!, no es una hormona.

 

 

 

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