La Homeopatía, Posible Solución a la Obesidad

La homeopatía es el método terapéutico que pretende curar una enfermedad o los síntomas de la misma, mediante la administración de sustancias capaces de provocar idénticos síntomas o idénticas alteraciones de la enfermedad que se pretende tratar.

Esta práctica se basa en el conocido principio de similia similibus curantur (que un proverbio popular traduce libremente por “un clavo extrae otro clavo”).

La homeopatía es, por tanto, lo opuesto de alopatía, que surge con el propio padre de la medicina, el griego Hipócrates, el cual afirmaba que Contraria contrariis curantur.

La Homeopatía, Posible Solución a la Obesidad

Origen de la Homeopatía

Esta especialidad no tiene un origen muy antiguo como algunos comentaristas poco informados afirman, pues aparece en los primeros años del siglo xix, practicada por un médico alemán, Cristian Samuel Hanemann, nacido en 1755, en Meissen (Sajonia).

A pesar del escepticismo que siempre suscitó y de los frecuentes anatemas de la ciencia médica oficial; la homeopatía no sólo ha sobrevivido hasta nuestros días, sino que va extendiéndose poco a poco por algunas naciones, sobre todo, en Estados Unidos; donde existen bastantes hospitales que practican curas homeopáticas exclusivamente.

Las sustancias homeopáticas —según los cultivadores de la horneo curaría— son capaces de provocar una pequeña “enfermedad del medicamento” —es decir; hacemos con ellas que el organismo conozca la enfermedad específica, pero en dosis tan ínfimas que no son patológicas—; gracias a la cual todas las fuerzas orgánicas naturales de defensa que posee el organismo se acrecentarían y potenciarían hasta lograr vencer completamente la causa patológica (generadora de la enfermedad).

Es, pues, el mismo principio grosso modo que preside la vacunoterapia, es decir, la cura inmunitaria activa; como en ésta, en la homeopatía se prescriben dosis mínimas y las sustancias homeopáticas se suministran en diluciones decimales o centesimales.

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Tips que no Sabias de la Homeopatía

Algo así hacían los príncipes de la Antigüedad, que ante el miedo a ser envenenados; iban ingiriendo dosis homeopáticas del mismo hasta hacer inmune al organismo. Seguramente, esta práctica salvó muchas vidas y nos demuestra cómo la imaginación humana; la inteligencia en suma, descubre, en este caso de forma empírica; algunas de las claves profundas de la naturaleza del hombre.

Sería deseable que la homeopatía fuera incluida en los esquemas de la Seguridad Social, como

libre alternativa, lo que con seguridad, además de abaratar de forma significativa los costes; resolvería muchos de los problemas que el actual sistema padece.

Para restablecer el equilibrio perdido del organismo hay dos soluciones: o bien se emplean fuerzas susceptibles de combatir al invasor indeseable; y los síntomas molestos que provoca (éste es uno de los principios de la alopatía: utilizar antibióticos, analgésicos, antidepresivos, etc.); o bien se estimulan las defensas naturales para hacerlas más eficaces. Esta idea expresa que no es el remedio el que directamente obra sobre la curación; sino que se da un estímulo al organismo para que sea éste el que luche y supere la enfermedad. Este es el mecanismo de acción de la homeopatía.

 

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