Hábitos Alimenticios y Laborales para lidiar con la Obesidad

Levantarse muy justos de tiempo para la salida al trabajo y contentarse con un simple café con leche; o con nada en el estómago (porque recién levantado no se tiene hambre, hasta que no pasan unos minutos); luego, se llega al trabajo y se somete toda la mañana a una fuerte actividad (mañana que se hace larguísima; ya que nuestra hora habitual de comer es de dos a tres de la tarde).

En toda esa larga mañana no se ha parado de consumir glucosa (gasto), tanto con el movimiento físico como con el trabajo psíquico; ¿de dónde está saliendo tanta glucosa todo ese tiempo?

Evidentemente, del hígado, que la tiene almacenada en forma de glucógeno desde el día anterior; (es decir, el hígado está trabajando toda la mañana de forma intensa para convertir glucógeno en glucosa).

Hábitos Alimenticios y Laborales para lidiar con la Obesidad

Hábitos Comunes en la Vida Diaria

Pero todo tiene un límite y, claro, por mucho glucógeno que tuviera almacenado el hígado; al final hay un descenso del nivel de glucosa en sangre detectado por los glucorreceptores del hipotálamo; con la consiguiente aparición de hambre desaforada.

Si a eso le sumamos el efecto del estrés sobre la ansiedad a la hora de comer y la rapidez con que luego se come; podemos ya imaginarnos cómo es el almuerzo:

Una comida aceleradisima, con mala masticación, porque la sensación de hambre es muy intensa, y hay que satisfacerla rápidamente con un nerviosismo que nos hace ir más rápidos todavía; y con un hiperllenado gástrico, que muchas veces, cuando por fin se instaura el reflejo de saciedad y empieza a llegar algo de glucosa de lo comido al hipotálamo, termina en vómito, como les sucede a los niños pequeños cuando se han llenado demasiado.

malestar

Aun en el caso de que no se dé el vómito, indudablemente se trata de una digestión larga y pesada, que llevará un sobreesfuerzo más al cansado organismo y que durará toda la tarde.

Como es lógico, ese exceso de aporte calórico se va guardando durante toda la tarde en el hígado en forma de glucógeno (el hígado sigue trabajando sin parar toda la tarde-noche, pero ahora en sentido inverso), convirtiendo glucosa en glucógeno que, pasada la noche, tendrá que ser consumido por la mañana como el día anterior. Y así día tras día, mes tras mes, año tras año.

Resultado: Agotamiento pancreático y hepático, acúmulos de grasa indeseada (obesidad), jaquecas, deseos vehementes de tomar dulces a determinadas horas del día; mal funcionamiento psíquico a la larga, por los continuos altibajos en el aporte de glucosa.

dieta

Pero esto se puede Solucionar con las Siguientes Pautas:

  • Hacer un buen desayuno (aunque haya que madrugar), un almuerzo normal y una cena ligera.

  • Respetar las horas de las comidas para evitar los “picos” y los “bajones” de glucosa.

  • Una dieta variada y sana.

  • Adelantar algo el almuerzo (que no transcurran tantas horas entre una comida y otra).

  • Hacer más de tres comidas (incluir un pequeño refrigerio a media mañana y otro a media tarde).

  • En las personas muy lábiles y con jaquecas por la tarde, además de todo lo anterior, procurar que esas tomas de media mañana y media tarde incluyan algo de azúcar, o fruta o miel.

 

 

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