Beneficios de una Dieta de Constitución Fluórica

El fluórico es por esencia inestable o genial. Tiene una gran hiperlaxitud ligamentaria, con una tendencia muy marcada a los esguinces y a los lumbagos crónicos de repetición.

El niño fluórico es irregular en sus resultados escolares; de igual manera puede ser el primero de la clase, como el último. La aritmética y las matemáticas le resultan difíciles, y el adulto fluórico está dominado por la inestabilidad y la paradoja.

La inestabilidad en el fosfórico era consecuencia de la fatigabilidad, en el fluórico es innata y conlleva indecisión, desorden, agitación.

Beneficios de una Dieta de Constitución Fluórica

La paradoja

Hay reacciones imprevistas y violentas, con frecuencia, extravagantes, pero efímeras, debido a la inestabilidad. La superposición de estas dos componentes da un carácter poco constante, caprichoso, versátil, en continuo movimiento, que necesita el cambio constante.

En el mejor de los casos es el individuo intuitivo, el genio. En el peor, es el irreflexivo, el ambicioso sin escrúpulos, el depravado. Sobre el plano alimenticio, el factor tóxico está prácticamente presente en el fluórico. Tienen grandes deseos de vino, cerveza y alcohol en general. También les gusta el tabaco.

Es un amante de la caza (carnes escabechadas), especias (pimienta) y de alimentos muy dulces (sobre todo el chocolate en todas sus formas). No le gustan las verduras, “cruditos” ni frutas frescas. A través de la clasificación homeopática, podríamos, si nos lo propusiéramos, analizar a la mayoría de los

lacteos

Alimentos Convenientes para el Individuo Fluórico

  • Carnes = ternera, pollo, conejo.
  • Pescados = sardina, atún, bacalao.
  • Hortalizas = todas.
  • Leche y derivados = yogur, quesos.
  • Frutas = pomelo, limón, plátanos, peras, manzanas. personajes públicos e históricos; es decir, tanto del presente como del pasado, políticos y reyes, sabios y filósofos justificando entonces algunas de sus actitudes y comportamientos.

No olvidemos que el hombre está condicionado a su costumbre alimenticia, sea ésta impuesta por los condicionamientos familiares o por la propia trayectoria humana de los individuos.

De la austeridad de los místicos a las lujosas mesas de los pantagruélicos, encontramos una variadísima escala de valores que, curiosamente, se unen a las responsabilidades morales.

Y es que de alguna forma las normas nutricionales imprimen carácter. Parece cierto que quienes se enfrentan a proyectos ambiciosos, ya sean éstos de tipo industrial o económico, o espirituales, tienden a cierta austeridad e incluso está bien visto que los grandes líderes de la industria o la política haga comidas ligeras y cenas escasas.

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