Dieta para hipertensos o contra la hipertensión

Los responsables de las oscilaciones en la presión sanguínea, o incluso de la hipertensión, son a menudo unos hábitos alimentarios falsos, además del estrés y de otros factores. El elemento decisivo suele ser unas comidas copiosas y ricas en grasas, que a través del exceso de peso, la obesidad y una arterioesclerosis a causa del colesterol conducen a la hipertensión.

Por otro lado, la sal es uno de los principales agentes causantes del desequilibrio natural de la presión de la sangre. La sal común (químicamente cloruro sódico) provoca un aumento del contenido de agua en las células, e incluso una hidropesía.

Unas comidas muy saladas y con abundantes grasas puede dar lugar a largo plazo a síntomas graves del tipo de mareos, náuseas, alteraciones de la piel y de las mucosas y perturbaciones funcionales del corazón.

Dieta para hipertensos

Dieta para hipertensos

Una hipertensión ya existente debe ser tratada por el médico y de esta manera controlada, puesto que los riesgos que conlleva son demasiado grandes. Por el contrario, un ligero aumento de la presión sanguínea -que se considera simplemente como una alteración del bienestar- se puede tratar mediante una dieta con pocas grasas y sal y reducirla.

Nuestras arterias deben soportar sin pausas la presión de la sangre. Si el sodio, procedente de unos alimentos ricos en sal se deposita en su pared, esta presión aumenta de forma adicional. La hipertensión de resistencia en vasos estrechados es el nombre que dan los médicos al mal que aqueja a tantas personas con sobrepeso. Se ha demostrado hace ya mucho tiempo que la sal común es la responsable de la aparición de la hipertensión.

La dieta para combatirla reduce de manera drástica la cantidad de este producto. Además, la gran cantidad de fruta, verduras y patatas que han de consumirse facilitan el paso a través del intestino y con ello reducen la absorción de las grasas y, en consecuencia, conducen a una pérdida de peso.

Componentes de este régimen

Se recomienda una dieta reducida a 1.000 calorías con una proporción de cuarenta y cinco por ciento de hidratos de carbono, veinte por ciento de proteínas y treinta y cinco por ciento de grasas. Esta composición permite una amplia variedad en los menús diarios. No hay días de sólo arroz o sólo fruta.

De todas las maneras, la lista de prohibiciones es larga. No debe comerse nada en salazón o ahumado, ni tampoco frutos secos o patatas fritas con sal. Los alimentos muy salados son tabú, se cocina con ajo, cebolla, pimiento, tomate, pimienta y hierbas aromáticas. Las ensaladas pueden aderezarse con rábano rusticano, aceite de hierbas o mayonesa sin sal.

Los más adecuados son los alimentos con un mínimo de sodio, como por ejemplo la fruta, el arroz, los copos de avena, patatas, verduras frescas, pastas, huevos o queso.

dieta para el hipertenso

¿Qué se puede comer?

  • Calorías: 1.000 diarias.
  • Proporción de nutrientes: 45 % hidratos de carbono, 20% proteínas, 35 % grasas.
  • Desayuno: Café o té, a ser posible sin azúcar, nata líquida. Pan integral o galleta de pan, mantequilla, mermelada, miel.
  • Comida: Puré de patata con huevo revuelto. Pechuga de pollo con arroz natural; espinacas o apio con patatas; trucha con patatas.
  • Cena: Muesli de cereal con fruta; ensalada de pasta; bistec a la pimienta con fuente de ensalada; tortilla con miel.
  • Bebidas: Agua mineral, zumo de fruta, té, café, un vaso de vino solo o con agua, una botella de cerveza.

Ventajas de esta dieta

La dieta contra la hipertensión reduce ésta y al mismo tiempo hace bajar de peso. Se puede seguir sin ningún problema debido a su proporción entre los nutrientes y porque también permite la carne, el pescado, la caza y las aves, por lo que no obliga a limitaciones en el plan de los menús.

Resumen de la dieta para hipertensos

Desventajas

Con sólo 1.000 calorías diarias el estómago se siente vacío y la ausencia de sal provoca un cambio en el gusto al que inicialmente no se está acostumbrado. De todas maneras, numerosos alimentos la contienen, como es el caso de los embutidos o del pan. Para muchas personas la sal es lo que les abre el apetito.

Intolerancias y efectos secundarios

La dieta contra la hipertensión se desarrolló en hospitales; constituye allí el tratamiento básico para los hipertensos. Tiene ciertos riesgos a largo plazo pues una reducción a sólo 1.000 calorías diarias acaba por conducir a fenómenos carenciales, como por ejemplo estados de debilidad física o nerviosa. De todas las maneras, la dieta puede fijarse individualmente hasta 1.500 calorías.

Resumen de la dieta para hipertensos

La característica esencial de esta dieta es que prescinde de la sal y de los alimentos salados. Dado que una dieta de este tipo deshidrata el cuerpo y conduce con ello a una pérdida de peso, resulta también adecuada para personas con sobrepeso aunque tengan una presión normal.

Los hombres y las mujeres con tendencia a la hipertensión deben aprovechar la dieta como introducción a un cambio radical en sus hábitos alimentarios; se trata básicamente de cambiar la preferencia hacia la sal por una sensación gustativa más delicada hacia las hierbas aromáticas, las especias, etc.

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