Dieta contra el estrés

Cualquier persona y cualquier animal se encuentran sometidos de manera permanente a un estrés. La vigilia, el miedo, el hambre, el movimiento, el apasionamiento, el trabajo…, prácticamente toda actividad o sensación va unida al estrés. Incluso en el sueño estamos sujetos a su influencia mediante ruidos, olores, frío o calor, mediante sueños.

Ningún ser humano, ni el recién nacido ni el jubilado de aparente vida sosegada, está libre del estrés. Pero sin factores de estrés llegaríamos incluso a morir, puesto que la estimulación causada por su bombardeo despierta y fortalece los mecanismos de defensa de nuestro propio cuerpo.

De todas maneras, hay personas que ya sea por su actividad laboral o por motivos domésticos se encuentran sometidos de manera muy especial al estrés. O bien sucede que sus fuerzas defensivas están tan debilitadas que quedan indefensos incluso ante situaciones en apariencia soportables, no pudiéndose defender apenas contra ellas.

Sorprendentemente, muchas de esas personas presentan sobrepeso. E igualmente sorprende que muchas de ellas se aferran a sus kilos de más porque reaccionan con trastornos nerviosos a una rápida pérdida de peso. Se encuentran ante un dilema. Quisieran adelgazar pero les asustan las consecuencias.

Los apuros y preocupaciones de esas personas están justificados. En situaciones de estrés se produce una mayor cantidad de hormonas del tipo de las catecolaminas (dopamina y noradrenalina), con lo que se desencadena un metabolismo más intenso de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas para proporcionar rápidamente energía al organismo.

Al mismo tiempo se consumen grandes cantidades de vitaminas y minerales, en concreto la totalidad de las primeras y once de los segundos, en especial potasio, fósforo, magnesio y calcio, así como sustancias similares a las vitaminas como inositol, colina o ácido paraaminobutírico, que desempeñan un papel esencial en el metabolismo de las proteínas.

Los animales tienen comparativamente menos problemas con el estrés. Así, los microorganismos primitivos sólo necesitan cinco sustancias nutritivas para vivir, los peces, las aves y muchos otros seres vivos no más de veinte o treinta. Una planta necesita unos 15 nutrientes, pero el ser humano 40 o incluso más.

Dieta contra el estrés

Cómo actúa la dieta contra el estrés

Se la podría llamar también la dieta de las secretarias o de los ejecutivos. Su objetivo es al mismo tiempo la pérdida de peso con un aporte adicional de proteínas, vitaminas y minerales y -esto es importante- un equilibrio racional del nivel de glucosa en sangre.

Con ello se evita la llamada hipoglucemia, con todos sus posibles efectos secundarios tales como cansancio, estados de agotamiento, dolor de cabeza, humor depresivo, náuseas o debilidad muscular. Para evitar los fenómenos carenciales de nutrientes, esta dieta debería seguirse durante un tiempo prolongado, de hasta cuatro semanas.

Es decir, que el aporte diario de energía no debería ser superior a las 500 o 600 calorías. Es importante consumir fruta fresca, verduras y cereales a ser posible recién molidos. Nadie debería confiarse en que con unas tabletas se pueda compensar a largo plazo la carencia de minerales y vitaminas.

En el mecanismo extraordinariamente sensible de nuestro metabolismo, estos nutrientes sintéticos purificados actúan a menudo de manera totalmente distinta a como la fruta o la verdura.

Aunque las moléculas no se diferencian, en la fruta y la verdura van unidas a determinadas proteínas portadoras que facilitan su inclusión en los procesos enzimáticos: una molécula de vitamina C en una manzana es mucho más valiosa que una molécula de vitamina C en una tableta. Muchos nutrientes de tableta ni siquiera pasan a nuestro cuerpo.

Dieta contra el estrés

Componentes

Puede sonar raro, pero para que el nivel de glucosa en sangre se mantenga constante, la dieta contra el estrés deberá contener menos hidratos de carbono, más proteínas y una cierta cantidad de grasas.

El motivo es que si se toman muchos hidratos de carbono se produce al mismo tiempo una liberación extrema de insulina. Esta hormona del páncreas transporta rápidamente a las células del cuerpo en forma de reserva esta glucosa procedente de los hidratos de carbono. La consecuencia es que el nivel de glucosa en sangre desciende en lugar de subir.

La dieta contra el estrés pretende evitar la irritación, es decir, los intervalos excesivos en el nivel de glucosa. Por ese motivo deben evitarse el azúcar y los dulces, porque este azúcar simple llega con rapidez a la sangre, eleva el nivel de glucosa, pero después éste vuelve a descender con igual rapidez.

En lugar de ello, los hidratos de carbono complejos de esta dieta se digieren poco a poco en el tracto digestivo y proporcionan así un aporte permanente de glucosa a la sangre. Los hidratos de carbono complejos aparecen sobre todo en los productos integrales, en la fruta y en las verduras.

Deberán evitarse asimismo el alcohol, el tabaco y el café, puesto que también contribuyen a las irregularidades del nivel de glucosa. La cafeína estimula la producción de insulina con lo que, como reacción directa, desciende el nivel de glucosa. El consumo excesivo de alcohol provoca el mismo efecto.

En lugar de las tres grandes comidas diarias, deberían tomarse varias más pequeñas a intervalos más cortos. Siempre que descienda el nivel de glucosa en sangre habrá que comer un poco para proporcionar la cantidad necesaria de glucosa.

Un papel importante en la dieta contra el estrés lo desempeña el aporte de grasas. Deberá cocinarse con aceites vegetales o de pescado, que contienen gran cantidad de lecitina así como inositol, sustancia parecida a las vitaminas y que estimula la producción de aquélla en el propio cuerpo.

En colaboración con la colina, sustancia grasa que protege al hígado contra la degeneración adiposa, el inositol previene contra la arterioesclerosis. Tiene además una gran importancia para el metabolismo del cerebro y de los nervios. Pero sobre todo, el inositol tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso. Actúa relajando, aliviando la tensión y haciendo desaparecer la ansiedad.

Con esta dieta se prescinde por completo de azúcar, dulces, harina, pan blanco y otros alimentos pobres en nutrientes.

Dieta contra el estrés

¿Qué se puede comer?

Calorías: 1.500 diarias.
Proporción de nutrientes: 25% hidratos de carbono, 50% proteínas, 25% grasas.
Desayuno:

  • Té.
  • Leche caliente.
  • Muesli de cereales con fruta.

Comida:

  • Gambas con arroz integral y ensalada.
  • Asado de lomo con patatas cocidas en papel de aluminio.
  • Medio pollo con fuente de ensalada.

Cena:

  • Coctel de cangrejo con tostada.
  • Fuente de hortalizas crudas con huevos.
  • Fuente de quesos con diversas ensaladas.

Bebidas:

  • Zumos
  • Jugos de hortalizas recién preparados.
  • Nada de alcohol.

Dieta contra el estrés

Ventajas

La dieta contra el estrés resuelve cualquier carencia de nutrientes que pudiera haber, a pesar de reducirse la ración calórica. Proporciona, además, aquellos nutrientes que más se necesitan en jomadas turbulentas.

Ofrece por consiguiente unos mentís variados, aunque siempre bajo el lema de: cada bocado debe proporcionar al metabolismo un máximo de nutrientes.

Desventajas

El cambio a varias comidas pequeñas cada día, que es muy importante, puede causar complicaciones. Por lo demás, la dieta contra el estrés no presenta desventajas.

Intolerancias/riesgos

Puesto que la dieta contra el estrés proporciona al organismo de modo prácticamente constante y sin interrupciones todos los aminoácidos, minerales y vitaminas esenciales, así como ácidos grasos no saturados y glucosa, no hay ningún tipo de riesgos.

Sin embargo, si se quiere continuar la dieta durante más de cuatro semanas, habría que ir incrementando poco a poco el aporte energético hasta alcanzar las 2.000 calorías diarias, así como elevar la proporción de hidratos de carbono complejos hasta el cincuenta por ciento, reduciendo la de proteínas.

Resultado

La dieta ideal de oficinistas, secretarias y ejecutivos, para quien sufre del estrés y -a menudo sin saberlo- se encuentra siempre con un déficit de nutrientes.

Es una dieta excelente para personas con sobrepeso que por frustración o temores comen en demasía o que tienden a la irritabilidad si hay que hacer recortes en la cocina.

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