La Dieta Perfecta para el Automovilista

Todos los automovilistas hemos sentido en alguna ocasión; y sobre todo después de una comida copiosa, un estado de somnolencia que ha puesto en peligro nuestra vida y la de los demás.

Últimamente vemos en los medios de comunicación cómo, de forma frívola; se nos presentan aparatitos electrónicos en forma de gafas que cuando inclinamos la cabeza hacia delante producen un sonido para despertarnos, pero; ¿cuántas cabezas se duermen sin inclinarse? Personalmente, mantengo que la mejor medicina es la preventiva, por eso les ruego que memoricen los siguientes consejos que pueden ser de mucha utilidad para conservar la vida.

Frases como “Si bebe no conduzca” que puso de moda Steevie Wonder a través de la televisión no son ninguna tontería, ya que el alcohol reduce considerablemente los reflejos y provoca sueño.

La Dieta Perfecta para el Automovilista

Sobre el Automovilista

Los sucesos de cada fin de semana son más ilustrativos que cualquier otro argumento que trate de ofrecerles para desistir de la combinación automóvil-alcohol.

Lo mismo cabe decir del tabaco, incluso si el conductor no fuma; pero lo hacen sus acompañantes: el humo del tabaco elimina los reflejos y la resistencia nerviosa del conductor.

El estrés es algo muy frecuente entre los automovilistas, que se encuentran en todo momento enfrentados a dificultades o peligros imprevistos, lo cual les exige una atención concentrada e importante.

En cambio, el desgaste físico es muy pequeño durante la conducción de un automóvil, por lo que es preferible alimentarse muy ligeramente y procurar mantener en sangre una cantidad suficiente de azúcar.

Recomiendo que las comidas sean fraccionadas y ligeras.

En el capítulo dedicado a la clasificación de las obesidades, recordarán que cuando hablábamos de la obesidad abdominal del hombre, había un signo muy característico que era la “somnolencia después de comer” y que, lógicamente, aumenta con las comidas copiosas, féculas y tóxicos (alcohol y café).

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Mis Sugerencias son éstas

  • Antes de partir: tomar una infusión bien de té, manzanilla, poleo, o tila con miel; una rebanada de pan integral y un quesito suave.
  • A las dos horas se puede tomar un sándwich vegetal que lleve espárrago, lechuga y huevo duro.
  • Tres horas más tarde: galletas o fruta no ácida.
  • La cena podrá ser algo más consistente, pero desde luego ligera, de modo que favorezca el sueño y el descanso.
  • Durante el viaje, se debe detener el automóvil cada dos horas, aproximadamente; y relajarse durante diez minutos, si es posible acostado en el interior del vehículo. También conviene dar un paseo con el fin de estimular y tonificar los músculos.
  • Si durante el viaje notara sensación de somnolencia, por ligera que ésta sea, deténgase en un área de servicio o de descanso y tómese un respiro y… una chocolatina, ya que el paso rápido de glucosa a su cerebro le despejará.
  • Tenga siempre presente que «las imprudencias se pagan»… y me gustaría añadir: a veces con la comida.

Si nos tomamos el viaje como un disfrute en sí mismo, que requiere una serie de normas y pequeños sacrificios; llegaremos físicamente armónicos, para gozar después, al llegar a destino; de cuanta comida y bebida queramos, pero no corramos riesgos con nuestra vida y la de los demás.

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