Tratamiento nutricional para la obesidad morbida

La incorporación de técnicas conductuales en el tratamiento de la obesidad ha contribuido a que problemas tan frecuentes como el abandono de los tratamientos, el no cumplimiento correcto de las dietas y/o ejercicio físico o la ausencia de mantenimiento de las pérdidas de peso obtenidas hayan mejorado notablemente.

Un trabajo reciente publicado por Brownell y Wadden (1986) y realizado para comparar las investigaciones conductuales que sobre obesidad se realizaron antes y durante 1974, con las publicadas durante 1978 y 1984 en las revistas Behavior Therapy, Journal o f Consulting and Clinical Psychology, Behaviour Research and Therapy y Addictive Behaviors, presenta los progresos que en distintas variables evaluadas se han obtenido en las investigaciones de terapia de conducta (véase Tabla 18).

Hay tratamiento para la obesidad

Los resultados del estudio bibliométrico

Realizado por Brownell y Wadden (1986) nos muestran que los trabajos de 1984 con respecto a los de los años anteriores (1974 y 1978) han obtenido mayores pérdidas de peso en tratamientos más largos y con menor porcentaje de abandonos.

A pesar de que los datos de la Tabla 18 parecen apuntar que problemas típicos de los tratamientos de obesidad muestran una tendencia más positiva, vamos a analizar un poco más profundamente el estado actual de algunos de estos problemas.

Hay tratamientos muy buenos

Abandono de la terapia

El éxito de cualquier forma de tratamiento depende de su cumplimiento tanto en relación a la asistencia a las sesiones terapéuticas como en el correcto seguimiento de las instrucciones y prescripciones, tanto médicas como psicológicas. Stunkard (1975) señaló que la tasa de abandonos en el tratamiento médico tradicional de la obesidad oscilaba entre el 20 % y el 80 %.

Una de las contribuciones más importantes de la terapia de conducta al tratamiento de la obesidad ha sido la importante reducción en las tasas de abandonos, que en ningún caso superan el 20 %, es una gran cifra aunque no parezca mucho.

El empleo de depósitos monetarios retornables en función de la asistencia a las sesiones terapéuticas redujo las tasas de abandonos a niveles inferiores al 10 % (Hagen, Foreyt y Durham, 1976), convirtiéndose en la actualidad en una práctica habitual en la mayoría de programas para el control del peso.

En un análisis de abandonos de tratamientos, Dubbert y Wilson (1983) no encontraron ninguna variable del sujeto que pudiera predecir el abandono del tratamiento, con la única excepción de que menos hombres que mujeres abandonaban el tratamiento. Además, los abandonos no estaban relacionados con la incapacidad para perder peso, ya que la mayoría de éstos habían perdido alrededor de 2,5 kg antes del abandono.

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