Remedios caseros para el tratamiento de heridas (parte II)

Remedios caseros para el tratamiento de heridas (parte II)

Remedios botánicos 15: Extracto de caléndula y equiseto menor

Las heridas purulentas de difícil curación se lavan con un extracto de caléndula y equiseto menor, a partes iguales. Se añade medio litro de agua hirviendo sobre una cucharadita colmada de esta mezcla de hierbas por taza, se deja reposar medio minuto y se cuela. La herida se lavará con el extracto varias veces al día.

Remedios eficaces 16: Jugo de ajo de oso

El jugo fresco de ajo de oso, que se aplica con cuidado sobre el lugar afectado, cura incluso heridas de difícil cicatrización.

Remedio casero 17: Jugo de celidonia mayor

Es eficaz para limpiar y tratar los bordes de las heridas. Para obtenerlo se lavan las hojas, los tallos y las flores, y se exprimen aún húmedos. El jugo fresco se utiliza para humedecer los bordes de las heridas. Una vez que haya sido absorbido por la piel, se aplicará ungüento de caléndula en la misma zona.

Remedio natural 18: Jugo de centinodia

La centinodia se lava y se exprime todavía húmeda. Su jugo fresco se aplica sobre las heridas.

Remedios caseros para el tratamiento de heridas (parte II)

Remedio popular 19: Jugo de licopodio

A los enfermos graves, que tienen que estar en cama durante mucho tiempo, con frecuencia les salen llagas en la piel. Gracias a la harina curativa de licopodio, que se esparce en una capa fina con cuidado sobre las heridas abiertas, éstas se pueden cerrar en poco tiempo.

Remedio de la abuela 20: Lavado de equiseto menor

Para obtener el extracto de equiseto menor se vierte medio litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas colmadas de esta planta. Se deja reposar medio minuto y luego se cuela. Este extracto se empleará para lavar la herida varias veces al día.

Remedio económico 21: Lavado de verónica

Las heridas inflamadas de difícil curación, sobre todo en la región de la espinilla, se tratan con extracto de verónica.

Se vierte medio litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas colmadas de verónica, se deja reposar medio minuto, se cuela y se lava la herida con el extracto.

Remedio alternativo 22: Llantén menor

Las hojas frescas de llantén menor o mayor curan incluso las heridas más antiguas. En caso de heridas de gran superficie o abiertas, se envuelve la zona con un paño untado con una pasta de hojas frescas de llantén menor o mayor. Se dejará actuar toda la noche.

Remedios caseros para el tratamiento de heridas (parte II)

Remedio botánico 23: Malva enana

Las heridas en las m anos y los pies se curan con baños de malva enana. Después del baño se aplica sobre las heridas una cataplasma de hojas frescas de llantén menor. Esta cataplasma se deja actuar durante la noche.

Remedio eficaz 24: Manzanilla

Las infusiones de manzanilla se utilizan para aliviar todo tipo de dolores traumáticos. Se vierte agua hirviendo sobre una cucharadita colmada de manzanilla por taza, se deja reposar medio minuto, se cuela y se bebe a sorbos de tres a cuatro tazas al día. Esta infusión también se puede emplear externamente para lavar las heridas.

Remedios caseros 25: Petasites

Las heridas que escuecen, las llagas y todo tipo de quemaduras se curan con cataplasmas de hojas de petasites recién cogidas. Éstas se lavan y se machacan; la pasta obtenida se aplica sobre la herida. Hay que cambiar la cataplasma varias veces al día: antes de colocar una nueva, se lava la herida con agua hervida y posteriormente enfriada, hasta eliminar todos los restos de la pasta de hojas.

Remedios caseros para el tratamiento de heridas (parte II)

Remedios naturales 26: Pie de león

La infusión de pie de león es recomendada por su efecto medicinal diurético y estimulante cardiaco en caso de heridas purulentas, fiebre traumática y úlceras. Se beben a sorbos dos o tres tazas al día.

Remedios populares 27: Ungüento de caléndula

Los dolores traumáticos se curan con ungüento de caléndula.

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