Obesidad y su tratamiento clínico

No basta con definir el grado de obesidad de un sujeto que acude a la consulta del médico o del psicólogo. Es necesario conocer sus antecedentes, sus hábitos alimentarios, los problemas o complicaciones de orden psicológico o social condicionados por esta situación, las posibles causas que han contribuido al desarrollo de la misma, etc., antes de orientar o recomendar una pauta terapéutica. ¿Cuáles son entonces los puntos importantes a remarcar en la historia clínica de un paciente obeso?

Los antecedentes familiares de obesidad deben investigarse porque es muy frecuente que el obeso tenga progenitores u otros familiares obesos. La incidencia de obesidad en varios miembros de la familia, además de reforzar la hipótesis de la influencia genética, es un mal pronóstico para la solución de la obesidad del paciente.

Muchos obesos tienen familiares con el mismo problema de peso

Es frecuente que en los familiares se detecten complicaciones metabólicas

O cardiovasculares, acompañando o no a la obesidad. El interés por conocer los antecedentes de este tipo de afecciones es que su presentación viene doblemente favorecida por la obesidad. El antecedente familiar más común en los pacientes obesos es la diabetes tipo II, seguido de la hipertensión, en menor frecuencia.

El conocimiento del tiempo y la forma de iniciarse la obesidad es muy importante. La cronología del inicio nos orienta en el pronóstico evolutivo: las obesidades iniciadas en la infancia son mucho más difíciles de solucionar que las iniciadas en la edad adulta.

Los hechos o situaciones relacionados con el inicio de la obesidad pueden orientarnos hacia su posible etiología: traumas (acontecimientos vitales que causen alteraciones psicológicas), cambios hormonales (pubertad, embarazo, menopausia), intervenciones quirúrgicas, etc.

También es necesario conocer si, acompañando o precediendo a la obesidad, se han registrado anomalías que orienten hacia alguna enfermedad causante de este síndrome.

Conocer los hábitos alimentarios y etílicos es imprescindible para valorar la influencia de la dieta en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad y, al mismo tiempo, es necesario para la posterior elaboración de una dieta que se adapte a cada sujeto obeso.

Los familiares suelen tener problemas metabólicos

También es importante conocer los hábitos etílicos y tabáquicos

En cuanto significan una tendencia a la adicción, y por sus repercusiones a la hora de elaborar una dieta. También es imprescindible evaluar los posibles factores psicológicos que pueden influir en la obesidad, y la serie de alteraciones de comportamiento que esta situación puede originar, ya que unos u otros están presentes en la mayoría de sujetos obesos.

El interrogatorio sobre la actividad física nos proporciona información sobre los gastos energéticos, y es importante a la hora de diseñar el aporte calórico. Además nos orienta acerca de un posible factor favorecedor de la obesidad: la falta de actividad física intensa. También pueden influir en el balance energético una serie de drogas o medicaciones de tipo hormonal que favorecen el ahorro energético y, con ello, la obesidad.

Y finalmente hay que tener en cuenta la situación socioeconómica del individuo, que puede influir tanto en la génesis de la obesidad como en las posibilidades que ésta tendrá de seguir un tratamiento.

Hay que investigar siempre sobre la presencia de signos o síntomas que orienten hacia la existencia de las afecciones más frecuentemente asociadas a la obesidad: diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares, insuficiencias respiratorias (síndrome sleep-ápnea), colecistopetías, artrosis, gota, dislipemias, etcétera.

El examen físico debe incluir, además de la evaluación del grado de obesidad, una exploración clínica de los principales sistemas y aparatos, y un examen detallado que permita descartar enfermedades como el síndrome de Cushing o el hipotiroidismo.

Los análisis clínicos deben ir encaminados a descartar la existencia de las afecciones metabólicas (diabetes, hiperuricemia, hiperlipidemia) o endocrinas asociadas.

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