Te contamos todo sobre la dieta de Mayo

La dieta se concibió en la prestigiosa Clínica Mayo, ubicada en el estado norteamericano de Minnesota; en parte, el prestigio de la clínica se debe a que muchos famosos han pasado por ella.

La dieta Mayo se creó con dos objetivos:

  • Subsanar las deficiencias proteicas.
  •  Hacer adelgazar a los pacientes con sobrepeso.

Parece algo paradójico, pero lo cierto es que se trataba del mismo tipo de pacientes, que llegaban a la clínica con sobrepeso y, además, con déficit proteico.

La dieta permite hasta 1.500 kcal diarias, la mitad de las cuales son de origen proteico, casi la otra mitad las proporcionan los hidratos de carbono, y la pequeña proporción restante (5-10%), las grasas.

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Ventajas e inconvenientes

La dieta es especialmente adecuada para perder peso durante la primera y la segunda semana. Mientras se aportan proteínas, el cuerpo quema las reservas de grasa, agua y glucógeno.

Pero acabadas éstas (al cabo de un par de semanas), las proteínas se transforman en glucógeno para suministrar energía suficiente al cerebro y a los nervios. Se recomienda sólo a corto plazo.

Una de sus desventajas es el excesivo consumo de huevos (a veces hasta se incluyen tres al día), que a largo plazo produce colesterol.

Otro inconveniente de la dieta es el exceso de proteínas que se consumen, lo que provoca la subida del nivel de ácido úrico y un exceso de trabajo para los riñones.

Sin embargo, el suministro de vitaminas y minerales es suficiente, ya que se incluyen las frutas y las verduras en el menú diario.

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En qué consiste

El pescado, la carne y la verdura se cocinan sin grasa, preferentemente escaldados, al vapor o hervidos. Otros componentes de la dieta son la soja, el queso magro, los huevos, la leche desnatada, los productos integrales y los frutos secos.

Las grasas están prácticamente prohibidas porque proporcionan el doble de calorías que los hidratos de carbono o las proteínas.

Por esta razón se escogen carnes magras, como las de ave, frente a las carnes de cordero o cerdo, y se evitan los alimentos oleaginosos, como las sardinas o el salmón. En cambio, se incluyen el queso fresco magro, la margarina y los frutos secos.

Se procura eliminar la sal de mesa, ya que el cuerpo necesita mucha menos sal de la que diariamente soporta.

El azúcar es un aditivo completamente rechazado porque sólo contiene calorías y ningún nutriente. Sus hidratos de carbono son simples, es decir, pura energía.

La miel y el azúcar moreno tampoco son buenos sustitutos. En cambio, los alimentos que contienen hidratos de carbono complejos, cubren perfectamente las necesidades energéticas del cuerpo con su azúcar natural.

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