Remedios caseros para la inflamación e insolación

Remedios caseros para la inflamación e insolación

Tratamiento para la inflamación de la raíz de la uña

 

Remedio natural 1: Esencia de árnica

Esta esencia se aplicará varias veces al día sobre la zona afectada.

Remedios populares 2: Baño de equiseto menor

Se añade medio litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas colmadas de equiseto menor, se deja reposar medio minuto y se cuela. Con este extracto se lava la raíz de la uña inflamada.

Tratándose del pie, se ponen en rem ojo 100 gramos de equiseto menor en un cubo de agua fría durante doce horas.

A continuación se calienta el extracto, se cuela y se baña el pie entero durante 20 minutos. Las hierbas sobrantes se pueden envolver en un paño y colocarlas como apósito caliente sobre la herida.

Remedio casero 3: Baño de malva enana

Durante doce horas se ponen en remojo 50 g de malva enana en agua fría. Antes de acostarse, se baña el pie o la mano afectados durante 20 minutos en el extracto calentado.

Después se aplica ungüento de caléndula sobre la raíz de la uña inflamada y se coloca encima una torunda de algodón humedecida con amargo sueco.

Remedios naturales 4: Ungüento de caléndula

Se aplicará varias veces al día sobre la zona afectada.

Remedios caseros para la inflamación e insolación

Algunos aspectos de la insolación y fiebre térmica

La fiebre térmica se debe a una excesiva acumulación de calor en el cuerpo. Se produce en días calurosos, de bochorno. Sus síntomas característicos son: sed ardiente, cara muy roja, sensaciones de vértigo o angustia, lengua seca, piel caliente e inconsciencia súbita.

Remedio popular 1: Baño de agua fría

Se debe llevar al paciente a un lugar fresco y sombreado, y desabrocharle la ropa. Si está consciente, se le puede dar agua o una infusión fría para que la beba.

En cualquier caso, se le deben colocar paños húmedos y fríos sobre la cabeza, el cuello y el resto del cuerpo. Si es necesario, se le hará la respiración artificial.

Una insolación sobreviene a causa de una acción demasiado prolongada de los rayos solares sobre una cabeza descubierta. Los síntomas son cara muy roja y caliente, dolores de cabeza, pulso rápido, vómitos, inconsciencia.

Los primeros auxilios son los mismos que los descritos para la fiebre térmica. Además, después de que el afectado recobre el conocimiento, se le debe dar de beber, cada cuarto de hora, un vaso de agua con un poco de sal (hasta un máximo de cuatro vasos).

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