Remedios caseros para la apendicitis y la asfixia

Remedios caseros para la apendicitis y la asfixia

Descubre todo sobre la apendicitis

Se trata de la inflamación del intestino ciego, o apéndice, situado en el intestino grueso, como una pequeña excrecencia del mismo.

Normalmente, un ataque de apendicitis sobrecoge de manera repentina, y su primer signo son los fuertes dolores abdominales.

Tales dolores no están exclusivamente localizados donde se halla situado el apéndice. Sino que pueden extenderse por todo el vientre, e incluso atacar en algún punto alejado del propio apéndice, como acto reflejo. Otros síntomas que suelen acompañar a los dolores son los mareos o náuseas, los vómitos y una fiebre alta.

Remedios caseros para la apendicitis y la asfixia

Tratamiento para un paciente con apendicitis

En caso de apendicitis hay que acostar al paciente, rodeándole de una gran quietud y sosiego, y avisar con urgencia al médico o una ambulancia. No hay que darle al aquejado, bajo ningún concepto, laxantes de ninguna clase, ni siquiera naturistas, ni bebida o comida en absoluto.

Remedios caseros para la apendicitis y la asfixia

¿Por qué se produce la asfixia?

La asfixia se produce normalmente por la obstrucción de la zona superior de la tráquea, debido a algún cuerpo extraño u otra causa que impide que el aire llegue a los pulmones.

Como reacción natural, con objeto de expulsar la causa de la obstrucción, el paciente tose fuertemente. Hasta que su semblante se pone amoratado por el esfuerzo y la falta de aire, e incluso puede dejar de respirar.

Remedios caseros para la apendicitis y la asfixia

Método para tratar a las personas con asfixia

Si se trata de un cuerpo que oprime exteriormente el cuello, hay que desembarazar al enfermo rápidamente del mismo. Cuando la causa es un objeto alojado en la faringe o la tráquea, puede intentarse extraerlo con un par de dedos introducidos en la garganta de la víctima.

También cabe el recurso de propinarle unas palmadas bastante fuertes en la espalda, es conveniente acostar al asfixiado, con la cabeza y los brazos colgantes. Son los niños pequeños los más propensos a esta clase de asfixias.  A ellos es preferible mantenerlos boca abajo, dándoles palmadas en la espalda.

Finalmente, y caso de no remediarse el paciente, es preciso acudir a un puesto de urgencias, pues tal vez sea necesario practicar una intervención de emergencia.

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