Remedios caseros para la amigdalitis y las ampollas

Remedios caseros para la amigdalitis y las ampollas

¿Qué es la amigdalitis?

Es la inflamación de las glándulas amígdalas situadas en la entrada de la laringe. Esta dolencia es más frecuente en la infancia, y es una infección de estreptococos, de carácter contagioso. El aquejado sufre un fuerte dolor de garganta, con carraspera y dificultad de tragar, con aumento de la temperatura, que puede llegar a los 40°, dolor de cabeza y malestar general.

Hay asimismo engrosamiento de los ganglios maxilares, que duelen especialmente al tacto. Las amígdalas se enrojecen, apareciendo en las mismas unos puntitos blancos.

Remedios caseros para la amigdalitis y las ampollas

Tratamiento para pacientes con amigdalitis

Cuando se presenta una amigdalitis hay que encamar al paciente, alimentarle solamente con comidas líquidas o a lo sumo pastosas y blandas, como zumos y frutas hervidas y machacadas, hacer que hagan gargarismos con agua y limón, o también con agua oxigenada a razón de una cucharadita en un vaso de agua templada y, en último término, si la fiebre es muy elevada y constante, es preferible llamar al médico.

Remedios caseros para la amigdalitis y las ampollas

Conoce sobre las ampollas

Una ampolla suele ser el producto de un roce excesivo (muchas veces por el calzado) o de un pellizco.

Si la ampolla no revienta por s í sola y sigue produciendo las consiguientes molestias, la misma piel protege contra toda infección. Sin embargo, es conveniente recubrir la ampolla con una gasa esterilizada fijada con esparadrapo, y dejar que desaparezca por sí misma.

Remedios caseros para la amigdalitis y las ampollas

¿Cómo curar las ampollas de forma natural?

Cuando la ampolla es grande y pertinaz, es oportuno impedir la ruptura del tejido punzándolo en condiciones asépticas perfectas. Primero, en este caso, hay que pasar por encima de la piel unas pinceladas de tintura de yodo. Acto seguido esterilizar un alfiler pasándolo por una llama varias veces.

A continuación pinchar superficialmente por un solo punto, exprimiendo acto seguido la ampolla por sus bordes hacia el centro. Después, tras la salida del líquido, se coloca una compresa pequeña y esterilizada.

Cuando se haya producido una llaga por la rotura de la piel, hay que tratar de mantenerla totalmente desinfectada. Aplicando un desinfectante que puede ser yodo, mercromina o simplemente alcohol, varias veces diarias, y cubriéndola con una gasa esterilizada. En muy escasas ocasiones una ampolla se inflamará o infectará si se trata de la forma mencionada, más si no fuese así será conveniente acudir al médico.

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