Remedios Caseros para Cálculos en el Hígado

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Remedios Caseros para Cálculos en el Hígado

Quiero hablar aquí de los cálculos biliares, también llamados litiasis biliar o colelitiasis. Es interesante señalar que este último término significa: “presencia de piedras en la bilis”.

Los cálculos son a menudo verdaderas piedras pequeñas que, a veces, terminan por volverse relativamente gruesas; su número y volumen puede variar. Cuanto más numerosos, más pequeños; es evidente. ¿Cómo se forman? Al respecto existen dos “doctrinas” que explican la formación. Según la primera, se deberían a un estancamiento de la bilis; según la segunda, a una infección de la vesícula biliar.

En uno y otro caso, el flujo de bilis frena e incluso se detiene, y estanca, de manera que las sustancias que contiene se solidifican. En el caso de infección biliar se produce el mismo fenómeno: precipitación de sustancias y, por consiguiente, formación de cálculos de resultas de dicho estancamiento.

Se dice que los cálculos del hígado son un “privilegio” de las mujeres, sobre todo de aquellas que han vivido repetidos embarazos. Sin embargo, he conocido muchas mujeres que nunca tuvieron niños y que, no obstante, han tenido numerosos cálculos. Lo digo para tranquilizar a todas las madres que, al primer cólico podrían pensar que tienen cálculos. Ansiosos y emotivos, ¡cuidado! También los pueden sufrir ustedes.

Las estadísticas subrayan que las emociones intensas y los estados de preocupación y ansiedad permanente son factores predisponen­tes para la aparición de cálculos en el hígado. No me pregunten más. Los cálculos son unos desagradables bichos, en particular cuando provocan cólicos y con ellos dolores lancinantes.

Entendámonos bien. Los cálculos en sí no resultan molestos. Pasan a serlo si se desplazan, si se los provoca o insulta. He conocido personas que tenían cálculos desde hacía años y que, aparentemente, no sufrían por ello. De esto podría deducirse que aun en los meandros del hígado existen discriminaciones.

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Fitoterapia para Cálculos en el Hígado

“El aceite de oliva es perfecto para los cálculos”, se escucha decir a veces. Sí, es verdad. Adquieran entonces la costumbre de tomar cada mañana dos cucharaditas de aceite de oliva. Al cabo de algunos meses, podrán comprobar el desplazamiento y luego la expulsión del cálculo.

La infusión de hojas y raíces de hiedra también es eficaz. 10 gramos en el equivalente de una taza de leche, que se hierve lentamente. El brebaje así obtenido debe beberse caliente, a razón de una taza por día, no más; eso es lo que recomiendan los fitoterapeutas.

También se pueden curar los cálculos con una decocción de hojas de alcachofa: hervir durante unos 2 minutos 50 a 70 gramos de hojas en un litro de agua y beber dos tazas pequeñas diarias durante dos o tres semanas consecutivas.

Igualmente eficaz es la decocción de raíces de grama fresca: tras haber machacado cuidadosamente cierta cantidad de raíz, filtrar por un paño. “Beber 200 a 150 gramos diarios”, recomendaba Borsetta.

Y he aquí lo que recomienda Mességué, pero esto se aplica sobre todo a los cálculos de la vesícula biliar: verter 20 gramos, aproximadamente, de albura de tilo y 5 gramos de menta en un cuarto litro de agua hirviendo. Dejar en infusión durante 5 minutos, filtrar y beber una taza dos veces diarias. El célebre fitoterapeuta aconseja seguir este tratamiento durante 21 días consecutivos, interrumpirlo durante 4 y luego reanudar un segundo ciclo de 21 días.

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