Remedios Caseros para Ataque Biliar

 Remedios Caseros para Ataque Biliar

Aprende a Aliviar un Ataque Biliar

En un ataque agudo, un cólico biliar, un cálculo biliar es estrangulado al salir de la vesícula biliar. En este caso, o vuelve a la vesícula o va al intestino. El cólico biliar está causado por una elevación de la presión en la vesícula biliar y va acompañado de dolores fuertes, espasmódicos, bajo el arco costal, así como de vómitos y náuseas.

La causa de este ataque se debe generalmente a errores graves en la alimentación. Por ello se da con frecuencia en los días de fiesta. Entre los alimentos peligrosos se encuentran la carne, los asados, los bollos grasientos, las legumbres, el café torrefacto, los huevos duros y el helado. Una cataplasma caliente alrededor del abdomen alivia los dolores espasmódicos.

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Recetas Botánicas para un Ataque Biliar

 

Remedio Casero 1: Cataplasma de amargo sueco

En primer lugar se aplica sobre la piel ungüento de caléndula, para que el alcohol que contiene el amargo sueco no disuelva la grasa de la piel. A continuación se humedece una torunda de algodón suficientemente grande con amargo sueco y se coloca sobre la zona afectada.

Como aislamiento térmico se cubre la cataplasma con algodón seco y con un plástico, y se fija luego con un paño caliente. La cataplasma debería actuar durante cuatro horas.

equiseto

Remedios Populares 2: Cataplasma de equiseto menor

Una cataplasma de equiseto menor produce un gran alivio en caso de producirse un ataque biliar, con frecuencia muy doloroso. Sobre una olla de agua hirviendo se coloca un colador que contenga dos puñados de equiseto menor, de modo que el vapor que sube lo caliente.

El contenido del colador se echa en un paño limpio y se coloca sobre la zona dolorida. La cataplasma se fija bien con un paño caliente.

calendula

Remedio Eficaz 3: Ungüento de caléndula

En una sartén se calientan 2 5 0 g de manteca de cerdo pura. Después se agregan dos puñados de caléndula (hojas, flores y tallos). Se deja espumar todo una vez, se remueve bien y se retira la sartén del fuego.

Se tapa y se deja enfriar durante la noche. Al día siguiente se vuelve a calentar ligeramente, se pasa su contenido por un paño limpio y se exprimen las hojas, las flores y los tallos. El ungüento resultante se introduce en recipientes herméticos.

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