Recetas con verduras fáciles

El malvarisco crece en cualquier parte, no importa dónde: al borde de los senderos campestres, en los es­combros, en los prados, en los bosques, etcéte­ra. El malvavisco contiene vitaminas A, B, C, E y caroteno. Las flores y las hojas de esta planta encierran tanino, glucosa, oxalato de calcio y rastros de un aceite esencial.

Recomen­dado en las flebitis, contra el catarro intestinal, la tos, para calmar la bronquitis, las quemaduras internas, el prurito vaginal; recomendado tam­bién como colutorio en las estomatitis y las an­ginas, el malvavisco posee cualidades muy esti­mables. Sus flores color rosa malva brotan en “ramos axilares”. Las hojas deben ser cogidas en el momento de la floración.

Cicerón nos explica en sus Epístolas que ha­biendo abusado de una jalea de malvavisco le atacó una fuerte diarrea que duró más de diez días. Preparad un delicioso plato de “espinacas sil­vestres” con quenopodios, ortigas y malvavis­cos cocidos. El resultado será excepcional, os lo garantizamos.

El malvarisco crece en todas partes

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Menta

El doctor E. Bertholet dice acerca de la men­ta: “Las fibras musculares lisas del sistema gas­trointestinal son excitadas por los aceites aro­máticos de la menta, que de este modo se con­vierte en un buen medio de combatir la aerofagia y el meteorismo.” Por nuestra parte afir­mamos, además, que es un excelente estimu­lante del sistema nervioso, que calma la tos, los vómitos incoercibles, mitiga las palpitaciones de origen nervioso y ayuda a digerir.

En materia culinaria, suele emplearse en los guisos de carácter exótico, o bien en los de cor­dero, en las sopas de tomate o de calabaza, en el puré de guisantes, en las ensaladas dulces y en las salsas que acompañan las carnes. La menta fresca, a diferencia de la menta seca, se presta mejor a ser reducida en fragmentos, y una vez bien picada no nos hará rechinar los dientes cuando la comamos en ensalada.

En verano podéis preparar una crema de menta exquisita y refrescante. Poned a macerar, durante varios días, 15 gramos de menta verde (seca) en un litro de aguardiente. Añadid luego de 150 a 200 gramos de azúcar, dejadla fundir y agregad 15 gotas de esencia de menta picante.

Conviene que repose largo tiempo antes de uti­lizarla. Se obtiene un jarabe de menta añadiendo a una maceración muy concentrada de menta verde o picante 1,800 kgs. de azúcar por litro de líquido.

La menta se usa desde hace mucho

Mirtilo

Es excelente contra la disentería, la gastroen­teritis, las diarreas y todas las infecciones intes­tinales; el mirtilo es, en suma, magnífico. Con­tiene ácido quínico, vitaminas A, Bi, B2 y C potasio, calcio, fósforo y azufre, magnesio, hie­rro y sodio.

Los frutos frescos de mirtilo son ex­celentes consumidos como las fresas, es decir, aderezados con vino, azúcar y zumo de limón. No olvidemos las exquisitas tartas regadas de almíbar de mirtilo, que se prepara así: se cuece el zumo fresco de las bayas aplastadas (prensa­das en un paño, pueden dar hasta el 80 por 100 de su peso en líquido) con el mismo peso de azúcar.

Los mirtilos son buenos para la vista. Os pro­porcionarán una auténtica mirada de águila. ¿Lo sabíais? Así pues, el mirtilo, o “hierba de San Juan”, es muy recomendable para los pilotos de avión y de coches de carreras.

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