¿Qué es el Colesterol y Como Afecta nuestra Dieta?

El colesterol, de tan desastrosa reputación, es, sin embargo, esencial para la vida. Todas las membranas celulares lo contienen. Dos terceras partes del colesterol contenido en el organismo las elabora el propio hígado; sólo un tercio proviene del alimento.

Los lípidos son absolutamente vitales para nuestro sistema nervioso. Para tener un cerebro bien engrasado, necesitamos cada día dos gramos de ácido alfalinoleico y diez gramos de ácido linoleico. Aceites y grasas son los únicos proveedores.

Grasas y lípidos son sinónimos, pero el primer término tiene, en nuestras sociedades pletóricas, una connotación peyorativa. Debemos reconocer que sin lípidos la vida es, sencillamente, imposible. Nuestro cuerpo está constituido de millones de células cuya piel es, en realidad, una película de aceite.

¿Qué es el Colesterol y Como Afecta nuestra Dieta?

Tips que no Sabías sobre el Colesterol

El colesterol es una sustancia esencial para la formación de las membranas celulares, y clave para la producción de las hormonas. Su valor en la sangre depende, en primer lugar; de la genética de cada individuo y, en segundo lugar, de la dieta que cada cual realice. De los genes depende que existan en el hígado mayor o menor número de ciertos receptores capaces de atrapar las moléculas de colesterol llamado “malo”. Porque con respecto al colesterol no es lo mismo el LDL que el HDL.

El LDL colesterol (Low Density Lipoprotein) es una proteína de baja densidad que tiende a ceder colesterol a ciertas células (macrófagas) para que éstas formen con el tiempo la placa de ateroma. Esta comienza cuando el colesterol transportado en forma de partículas, llamado HDL, empieza a acumularse en el interior de la pared arterial.

En un momento dado, la placa de ateroma (que así se llama la resultante del cúmulo de células cargadas de colesterol en el interior de la pared arterial) se fracturaba y terminaba formando un coágulo sanguíneo que obstruía bruscamente el paso de la sangre, siendo la consecuencia del infarto. El otro colesterol “bueno”, el HDL (High Density Lipoprotein) es una lipoproteína densa que tiene un efecto protector y disminuye la enfermedad coronaria.

Además, para enrevesar un poco más las cosas, a la teoría de varios tipos de colesterol, uno “bueno” (el HDL) y otro “malo” (el LDL), se ha sumado ahora la del colesterol oxidado (LP), una variante genética de la LDL, descubierta hace relativamente poco tiempo, y que es la mayor responsable de los accidentes coronarios en los varones. Por tanto, el colesterol oxidado se convertirá en el futuro en el mejor predictor de riesgo coronario, mucho mejor, sin duda, que una cifra “grosera” de colesterol total.

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Estudiando más a Fondo

Si cuando hacemos un análisis nos encontramos con el colesterol elevado, ¿qué se puede hacer? Si es mujer, aún no menopáusica, nada; salvo eliminar los otros factores de riesgo (tabaco, hipertensión, sedentarismo), porque sus estrógenos (hormonas femeninas) la protegen; y mucho, frente a una enfermedad que a ciertas edades es casi patrimonio del sexo masculino.

Si, por el contrario, ya ha cumplido los cincuenta años o su regla hace tiempo que se ha retirado, lo mejor es hacer una terapia hormonal sustitutiva (con estrógenos sintéticos). Además de retrasar la osteoporosis, mejorará el perfil de sus lípidos, disminuyendo el riesgo coronario. Hasta ahora la recomendación de todos los especialistas era que siguieran una dieta estricta en cuanto el colesterol pasaba de 240 miligramos.

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Los últimos estudios han acabado demostrando que las personas sin síntomas con el colesterol alto; cuando lo disminuyen a fuerza de tomar medicamentos, también decrece su riesgo coronario. Sin embargo, lo que no consiguen es reducir la mortalidad global. Los enfermos continúan muriendo igual, incluso en mayor medida y por muy diversos motivos.

Porque luchar contra los genes es una tarea muy ardua (y el colesterol es, sobre todo, una cuestión genética). Sin embargo, hacer deporte, controlar periódicamente la tensión y dejar de fumar, mejora los riesgos coronarios. El tabaco ejerce, probablemente, parte de su efecto perjudicial sobre el corazón al facilitar la acción oxidante sobre el colesterol.

 

 

 

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