Propiedades y beneficios del Cáñamo

Propiedades y beneficios del Cáñamo

El Cáñamo

Existe el cáñamo acuático (Eupatoria cannabis): es una de las plantas que podríamos llamar “rabdománticas” (o “hechiceras”), en el sentido de que buscan siempre un terreno fresco y húmedo. Sus flores son purpúreas.

Se utiliza para las afecciones del bazo y de la bilis. También es muy buscada por los veterinarios, ya que friccionando a los animales con la planta fresca se los desembaraza de los insectos.

El cáñamo tiene hojas palmeadas y ásperas; de su tallo se extrae una fibra textil, utilizada para la fabricación de sacos, telas y trajes.

Existe también el cáñamo indio (cannabis indica), que es una de las variedades más peligrosas. Se cultiva en la India. Sus inflorescencias contienen una resina de canabis o hachís, cuyo principio activo es la canabina, dotada de propiedades analgésicas y antiespasmódicas… he hipnóticas.

Hemos dicho hachischina, de ahí el nombre de hachís, palabra árabe que significa «hierba». Preparado a base de cáñamo indio, el hachís se toma en Turquía, en Egipto, en Túnez y en Argelia (el kif), donde se fuma y se mastica como si fuese tabaco, solo o mezclado con este último.

En Méjico la misma droga toma el nombre de “marihuana” y su uso se ha extendido a Norteamérica, por no decir a toda Europa, incluso al mundo entero. De la palabra hachís deriva la palabra “asesino”.

Propiedades y beneficios del Cáñamo

Historia

Es la leyenda del “Viejo de la Montaña” la que explica este origen. Este “Viejo” era el jefe de una secta musulmana, perteneciente a la herejía ismaelita, y estos musulmanes, confundiendo las enseñanzas del Corán con las creencias indias de la transmigración de las almas, vivían en un estado permanente de excitación fanática que no les hacía retroceder ante ningún crimen.

Se reunían en un castillo en el monte Alamunt y en otros lugares en Siria, en Mesopotamia, en Irán. Todos obedecían ciegamente a su jefe, a quien los cronistas cristianos llamaban acertadamente el “Viejo de la Montaña”. Se cuenta que una vez el emperador Federico de Suecia le hizo una visita en su refugio.

Para hacer una demostración de la lealtad de sus acólitos, el “Viejo” indicó a un grupo de ellos que se lanzaran de cabeza desde lo alto de la muralla. La orden fue cumplida en el acto. ¿Cómo se las componía el “Viejo” para conseguir una obediencia tan fanática?

Cuando quería servirse de algunos de sus adeptos les hacía absorber una sustancia embriagadora, el “hachís”; al cabo de tres días de sueño, los introducía en su jardín mágico y los devolvía a la vida. Transcurrido un rato, aquellos que había seleccionado eran nuevamente dormidos y hechizados con el hachís.

De nuevo despiertos, aquellos desgraciados estaban dispuestos a cometer cualquier clase de acción. Así pues, cuando el “Viejo” quería desembarazarse de un enemigo sólo tenía que lanzar a sus leales contra él. De ahí le viene a la droga el adjetivo de “asesino”.

Tipo de embriaguez y de excitación que provoca

Suponemos que el lector querrá saber qué tipo de embriaguez y de excitación provoca esta droga. El drogado alcanza un estadio de sensibilidad indefinida y una condición psíquica “neutra”, que puede estallar en “alegrías tumultuosas y orgiásticas, o descender hasta las profundas y solitarias voluptuosidades de placeres absurdos”.

Existe toda una literatura sobre esta cuestión. Por nuestra parte, nos limitaremos a decir que “el que viva de hachís, de hachís morirá”. Herodoto cuenta que los antiguos escitas hacían un uso desenfrenado del cáñamo indio; respiraban el vapor de los granos tostados y se embriagaban de tal modo que el placer que experimentaban les hacía “gritar de alegría y romperse el cuello”.

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