Propiedades y beneficios del Amaranto, Alquimila y Amapola

Propiedades y beneficios del Amaranto, Alquimila y Amapola

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Amaranto

Planta herbácea anual que crece espontáneamente en toda Italia, preferentemente en las ruinas y en los muros de las casas de campo. El comercio la ha asimilado casi totalmente, hasta el punto de que el amaranto es cultivado actualmente como planta ornamental.

No es posible dejar de reconocerla gracias a sus hojas alternas y a sus flores color amarillo claro, que brotan en agosto. Es utilizada también en medicina, por sus flores y sus hojas. Cuya sustancia mucilaginosa permite propinar un excelente latigazo a los intestinos perezosos. Las hojas y las puntas floridas se dejan secar a la sombra.

El amaranto es una planta adoptada por la magia, que la considera, según la expresión de los especialistas en ciencias ocultas, como típicamente “escolar”. Parece, en efecto, que su flor, metida en bolsitas y llevada entre las ropas.  Favorece el equilibrio psíquico, ayuda a conservar la salud y a prolongar la juventud.

¿Lo sabíais?

¿Sabíais que los antiguos atribuían al amaranto el poder de hacer inmortal a quien lo llevara?

Propiedades y beneficios del Amaranto, Alquimila y Amapola

Alquimila

Para descubrirla tenemos que ir a los pastos alpinos; allí se encuentra la alquimila vulgar, que constituye un «clan» en la gran familia de las rosáceas: en efecto, sus especies son muy numerosas y diversas.

Para reconocerla, mirad atentamente sus hojas: son redondas y plisadas, palmeadas compuestas; luego, observad sus flores: pequeñas, verdes, en espiga con cáliz de cuatro a diez lóbulos.

Recolección: esperad el momento de la floración, junio-agosto; tomad entonces hojas y flores que, secadas al sol, os servirán para la preparación de decocciones y de sinapismos.

Propiedades y beneficios del Amaranto, Alquimila y Amapola

Amapola

La amapola, pariente próximo de la adormidera, posee efectos narcóticos muy leves en comparación con esta última. Se le parece mucho; posee, en efecto, como la adormidera, cuatro pétalos sobremanera delicados y ligeros, de color negro en la base, donde se encuentran numerosos estambres y antenas de color azulado.

Exactamente lo mismo que la adormidera, la amapola vive en una cápsula verde de sépalos velludos, que progresivamente se abrirán y permitirán a los pétalos “estirarse”.

Cuando el viento sopla, dispersa de las flores de la amapola un número infinito de granitos, que a su vez darán nacimiento a otras muchas amapolas, y, al mismo tiempo, un buen quebradero de cabeza a los labradores, poco satisfechos de su presencia en los trigales.

Si el campesino la extirpa de sus campos, el médico la recoge con amor, extiende sus pétalos sobre hojas de papel, las deja secar en lugares cálidos y secos; en resumen, la trata con todos los miramientos que le corresponden.

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