Propiedades y beneficios de la Salvias

Propiedades y beneficios de la Salvias

Característica Salvias

Aquí están todas: la salvia oficinal (Salvia officinalis), llamada también té de Francia y té de Grecia; la salvia de los prados (Salvia pratensis); la salvia sclarea (Salvia clarea). Todas ellas, de la familia de las labiadas.

Nos ocuparemos sobre todo de la hermana mayor, la salvia oficinal, que posa aquí y acullá, en los lugares pedregosos y áridos. Sus hojas, oblongas y grisáceas, pasan el invierno sin caerse; a principios de verano aparecen grandes flores, de un color violáceo.

La salvia es una planta herbácea que se recolecta al comenzar el verano, de ser posible al alba, el día de San Juan. Seca fácilmente poniéndola a la sombra. Se conserva largo tiempo sin perder ninguna de sus propiedades, a condición de estar encerrada en una caja.

La salvia, la más noble de las hierbas, ofrece una vasta gama de cualidades terapéuticas, alabadas entre otros por un personaje digno de crédito, Carlomagno, quien señaló sus méritos en sus célebres Capitulares.

La escuela de Medicina de Salerno la bautizó con el nombre de Salvia salvatrix; de ahí probablemente el que posee hoy día: salvia, hierba que salva, que cura. “Hombre, ¿por qué mueres, cuando en tu jardín crece la salvia?” Este verso es de la escuela de Salerno.

Hoy día se dice en toscano: “Quien tiene salvia en su jardín, tiene la salud en el cuerpo.” Preserva incluso de la infección propagada por los cadáveres y las carroñas. Nos explicaremos. En Francia es bien conocido el “vinagre de los cuatro ladrones”.

Propiedades y beneficios de la Salvias

Lo que no sabías de la Salvias

Es una historia que se remonta al siglo XVII. En 1630, en Toulouse, arrasada por la peste, cuatro ladrones saqueaban impunemente las casas contaminadas por la terrible enfermedad. Los bribones no se arredraban ante los moribundos, ni ante los cadáveres.

Los cogían, los sacudían y les robaban sin el menor escrúpulo. Saqueaban todo, en medio de la peste que causaba estragos y de los cadáveres que hedían cada vez más, y continuaban indemnes. Un día, los cuatro ladrones fueron atrapados, juzgados y, naturalmente, sentenciados a muerte.

El juez, después de haber leído la sentencia, tuvo una idea: si querían salvar la vida. Que le diesen la fórmula del líquido misterioso con que se frotaban el cuerpo antes de sus macabras incursiones. Los cuatro ladrones lo confesaron todo. Se hizo un proceso verbal de su deposición.

Mességué, el gran herbolario de nuestra época, jura que la fórmula se encuentra en los archivos de Toulouse y le creemos a ojos cerrados. Hela aquí: tomillo, espliego, romero y salvia macerados en vinagre. Con ella se conoció el secreto de los cuatro ladrones. «Frotaros todo el cuerpo con esta mezcla —dijeron— y atravesaréis incólumes todas las epidemias que el diablo os envíe.»

En resumen, aquellos cuatro pillos sabían ya en aquella época algo que hoy solamente el laboratorio nos dice; a saber, que la salvia y sus amigas son poderosos bactericidas, y, por tanto, poderosos antisépticos.

La fórmula de los cuatro ladrones produjo un enorme revuelo. Un siglo más tarde, los marselleses, afectados a su vez por la peste, se acordaron del episodio y añadieron ajo a la fórmula. De todos modos, ésta ya había sido bautizada: “vinagre de los cuatro ladrones”, y como tal se convirtió en un auténtico producto de droguería.

Usos

Nos encontramos en el siglo XIX: un tal Maille, destilador de vinagre, hizo patentar esta fórmula y la lanzó en el circuito del comercio de los medicamentos. El producto es “recomendado a las monjas, a los sacerdotes y a los médicos: bebed en ayunas una cucharada en un vaso de agua, frotaos bien las sienes; inmediatamente podréis visitar tranquilamente a vuestros enfermos”.

Pero las virtudes de la salvia no terminan aquí. ¿Estáis nerviosos? ¿Sois emotivos? ¿Estáis deprimidos? No tengáis miedo. “Un remedio sencillo y bueno” —escribe Vega— consiste en mantener dentro de la boca una hoja fresca de salvia y en tragar la salvia que se produce al contacto con este estimulante aromático.

Aquellos que sufráis de halitosis o que tengáis un aliento un poco fuerte, lograréis convertirlo en ligero y perfumado masticando una hoja de salvia fresca durante diez minutos.

Una antigua creencia popular atribuía a la salvia la facultad de favorecer la concepción. Esta planta es, en cierto modo, una antipíldora… Por añadidura, una infusión de salvia, tomada con regularidad un mes antes del parto, facilita éste, disminuyendo considerablemente los dolores.

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