Propiedades y beneficios de la Grama y la Grama Común

Propiedades y beneficios de la Grama y la Grama Común

Lo que no sabías de la Grama

Cuando una planta tiene tallos subterráneos demasiado largos hay que desconfiar de ella; lo que repta siempre es sospechoso. Tal es el caso de la grama. Hay que aclarar, no obstante, que si bien los labradores la detestan, no sucede otro tanto con los animales.

Estos últimos, obligados a comer lo que sus amos o las circunstancias les imponen, suelen padecer con frecuencia de cálculos renales, que logran eliminar en cuanto logran comer grama en el campo. ¿Cuántas veces habéis visto a vuestro perro o a vuestro gato ir a purgarse al campo? Observad cómo eligen cuidadosamente los tallos de grama y los trituran entre sus dientes puntiagudos.

Tipos

Existen dos especies de grama: la grama común y el trigo reptante (Agropyrum repens o Triticum repens), planta de raíz frágil de la que surgen brotes alargados. Esta gramínea crece en todas partes, pero prefiere los terrenos cultivados… para desesperación del labrador.

Está también la grama “pata de pollo” (Cynodon dactylon), pero siempre reptante y muy larga. Esta gramínea crece en todos los terrenos donde se cultivan las vides; en ocasiones invade los huertos, y, como su homónima, es difícil de extirpar.

¿Lo sabíais?

  • ¿Sabíais que los rizomas de la grama, picados y tostados a continuación, pueden servir para fabricar un sucedáneo del café? No estaría nada mal leer en un anuncio publicitario: “Bebed café de grama, si queréis cuidar vuestras vías digestivas y urinarias.”
  • ¿Sabíais que la grama les encanta a los cerdos?
  • ¿Sabíais que los caballos adquieren un pelaje brillante después de haber bebido por la mañana y por la tarde, dos o tres kilos de grama en decocción?

Propiedades y beneficios de la Grama y la Grama Común

Conociendo la Grama Común

¿Por qué se la llama en algunas partes “diente de perro”? Porque tiene un pequeño bulbo, curvo y blanco, que se parece al diente de un carnívoro.

El “diente de perro” es llamado también “trigo de las hormigas”, e igualmente “lechuga de perro”. Se adivinan fácilmente las razones de tales sobrenombres.

¿Cómo reconocerlo? Ante todo, hay que buscarlo en los terrenos cultivados: posee hojas planas y nervaduras separadas, ligeramente rugosas en la parte inferior.

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