Modos de preparación de las plantas medicinales

Tratarlas como se merecen, pues a fin de utilizar provechosamente los principios activos de las plantas, he aquí la forma en que se deben preparar:

La infusión

La infusión es una preparación que consiste en verter agua hirviendo sobre los Flores, las hojas o las raíces. Este método es el más conveniente para las flores y las plantas delicadas. Normalmente, se preparan infusiones con plantas aromáticas en general.

Utilice un recipiente resistente a fin de que conserve la temperatura del agua que deberá llevarse a ebullición. Una vez el agua haya empezado a hervir, vierta la dosis de plantas escogidas. Retire del fuego y cubra el recipiente. Dejar reposar de diez a veinte minutos.

Modos de preparación de las plantas medicinales

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Una vez transcurrido este tiempo, filtrar y recoger el líquido obtenido. También puede procederse de la forma siguiente: Ponga la dosis de plantas en agua fría. Lleve a ebullición. Retire del fuego inmediatamente.

La decocción

Es la preparación que consiste en hervir la porte útil de la planta en el líquido escogido. No suele emplearse para las plantas frágiles y se utiliza especialmente para las raíces y las cortezas. Ponga la dosis de plantas en agua fría o tibia.

Lleve a ebullición durante diez minutos como máximo. Deje reposar durante media hora aproximadamente y según lo planta un poco más. Filtre y recoja el líquido. La jabonera sólo tiene que hervir algunos instantes y ser filtrada inmediatamente.

El arraclán hervirá el tiempo indicado normalmente, pero permanecerá en contacto con el líquido durante varias horas antes de ser consumido. Los infusiones y las decocciones pueden ser transformadas en jarabes añadiendo miel o azúcar e incluso a veces alcohol.

La maceración

La maceración es una preparación en frío que consiste en dejar reposar lo planta en un líquido a temperatura ambiente durante un tiempo que puede variar entre uno noche y quince días. Esta preparación se emplea sobre todo para aquellas sustancias que se modifican fácilmente con el calor, algunos vinos, vinagres y sidras y todos los aceites de las plantas.

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Una precisión importante: si el líquido en el que se macera la planta es el agua, no debe permanecer más de doce horas a fin de evitar cualquier tipo de fermentación nociva.

El polvo

Las plantas que se pueden usar en polvo

Es el resultado de la pulverización fina de la planta seca. Para su preparación es necesario emplear un mortero y una maza o un molinillo y tamizar si es necesario. Las plantas empleadas deben estar bien limpias y secos, para lo cual pueden pasarse un momento por el horno moderadamente caliente.

Esta preparación debe utilizarse a razón de 3 a 5 gr durante el día y para el consumo casero, diferente de toda preparación farmacéutico, deben absorberse mez-cladas con un líquido, agua o leche, o un alimento como por ejemplo el queso fresco, el yogur, la confitura o la miel.

Modos de preparación de las plantas medicinales

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Si el polvo medicinal no se mezcla, se corre el riesgo de que una vez en la boca pase a las vías respiratorias. Entre las plantas que se pueden emplear en polvo, utilice las siguientes: Helenio (antitusivo). Bardana (depurativo).

Por las raíces

Ginseng (tónico). Genciana (estimulante digestivo). Malvavisco (suavizante pulmonar).

Por la corteza

El regaliz (antiinflamatorio y antiesposmódico).

Por las hojas

Alcachofa (colerético). Algas (adelgazantes). Albahaca (digestiva). Perifollo (carminativo y estimulante digestivo). Olivo (hipotensor e hipoglicemiante). Llantén (astringente y hemostático). Ortiga picante (emenagogo y hemostática). Romero (estimulante estomáquico (antirreumático y emenagogo). Zarzamora (con las yemas: antidiarréica y hemostá-tica).

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