La misteriosa planta medicinal harpagofito

Las herboristerías y tiendas de dietética venden harpagofi­to en forma de tabletas, cápsulas y bolsitas para infusión. En infusión se toma antes de las tres comidas durante dos meses. Luego, se descansa tres semanas y se vuelve a tomar otros dos meses y así sucesivamente hasta la mejoría del tras­torno.

En forma de cápsulas, que contienen la planta micronizada en polvo, deben tomarse a razón de dos antes de cada co­mida. De esta forma, se evita el fuerte sabor amargo de la planta.

 Harpagofi­to en forma de cápsulas

Las umeboshi o ciruelas fermentadas con sal son uno de los productos más característicos de Japón

Su utilización se remonta a unos 1 300 años, en que llegaron procedentes de la China. El fruto -la umé- es una variedad de albaricoque, aun­que, comúnmente, es considerado una ciruela.

El umeboshi se somete a un proceso de fermentación con sal y hojas de «shiso» que dura varios meses, incrementando su contenido de ácido cítrico, uno de los elementos fundamentales para sus efectos terapéuticos. La umé destaca por su elevado contenido de proteínas, grasas y minerales, que son dos o tres veces superiores a las naranjas y otras frutas.

Los atletas suelen tomar limón para absorber ácido cítrico y eliminar el ácido láctico que se origi­na con el esfuerzo físico. El ácido cítrico de la umé es más concentrado y de calidad superior al del limón. Las embara­zadas necesitan alimentos ácidos por las mismas razones que los atletas, además, precisan calcio para la buena formación del feto, y el ácido cítrico incrementa la absorción de este mi­neral.

Las umeboshi son típicas de Japón

El ácido cítrico estimula la función hepática, especial­mente para eliminar las toxinas del cuerpo

También es un buen regulador intestinal, tanto en casos de diarrea, como de estreñimiento. La umeboshi es un producto de gran valor para la persona.

Sus propiedades terapéuticas son varias: descongestiona el hí­gado y la vesícula biliar, ayuda a superar el estreñimiento o corta la diarrea (mezclada con kuzu), facilita la digestión y, en general, beneficia a distintos órganos como el hígado, los ri­ñones y los pulmones, que descargan depósitos de mucosidades y de ácido láctico, evitándose así la proliferación de infec­ciones bacteriológicas.

Nunca hay que lavar las umeboshi a pesar de la sal que contienen. Ácido y salado se equilibran entre sí y, por este motivo, resultan muy efectivos para calmar la sed. Se toman en ayunas o, sobre todo, durante las comidas, masticándolas lentamente (se pueden desmenuzar y mezclar con el arroz y las verduras). Si se dejan en remojo en agua, durante varias horas, se obtiene un jugo muy saludable y excelente para las salsas.

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