La dieta del Dr. Atkins: Una revolución dietética

La dieta del doctor Robert C. Atkins constituyó un boom en los Estados Unidos hacia los años setenta. Su libro La revolución dietética (Grijalbo, 1990, 27.a ed.) tuvo un enorme éxito de ventas, aunque también levantó grandes críticas. No sin razón, de la dieta se dijo que era nutritivamente desequilibrada, con excesivas grasas saturadas, que dañan las arterias y la circulación sanguínea.

La dieta se basa, principalmente, en las grasas y las proteínas, y se descartan en la práctica los hidratos de carbono de los menús. En el desayuno, por ejemplo, se pueden comer huevos revueltos con jamón.

La dieta del Dr. Atkins: Una revolución dietética

¿Cómo se deprime el apetito?

El lema del Dr. Atkins fue: “es posible adelgazar sin sentir hambre”. En realidad se pierde peso, pero el peso equivocado. Durante la primera semana es posible perder hasta cinco kilos, sobre todo en forma de agua y deposiciones.

El Dr. Atkins animaba a comer los alimentos grasos y proteicos que se quisiera, sin límite alguno (la dieta vendrá bien a los más ávidos). Estos alimentos sacian el apetito al producirse cetosis, que se desencadena a consecuencia de la total privación de hidratos de carbono.

El Dr. Atkins no incluía los hidratos de carbono en su dieta, sino que era partidario de movilizar todos los que se habían transformado en reservas de grasa.

Según el Dr. Atkins, los obesos responden a los hidratos de carbono con una excesiva producción de la hormona insulina (la insulina se encarga de retirar el glucógeno de la sangre y conducirlo a los músculos y a las reservas de tejido adiposo), lo que produce un descenso del nivel de azúcar en la sangre y las consiguientes sensaciones de hambre, irritabilidad y debilidad que impulsan a la comida calórica.

Sin embargo, no parece existir confirmación científica de que los obesos padezcan bajos niveles de azúcar en la sangre.

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Una dieta peligrosa

La cetosis que produce esta dieta no es un proceso precisamente agradable: puede originar náuseas, vómitos, debilidad, apatía, pérdida de calcio y una exagerada necesidad de defecación y micción que conllevan grandes pérdidas de agua (y de peso). Es necesario llevar un control diario de los cuerpos cetónicos expulsados a través de la orina.

La cetosis constituye, además, un proceso peligroso porque los hidratos de carbono se encargan de proporcionar energía al cerebro, a los músculos y a los nervios. La privación de esta fuente de energía provoca la disminución de la masa muscular.

La dieta del Dr. Atkins: Una revolución dietética

¿En qué consisten los menús?

Casi 2/3 partes de las calorías diarias las proporcionan las grasas; en 1/3 parte, las proteínas, y en una pequeñísima proporción, algunos hidratos de carbono.

Como el Dr. Atkins prohíbe los azúcares, no se consumen patatas, legumbres, arroz, pan, pasta, ñutas, hortalizas como las zanahorias, azúcar o alcohol. La exclusión de los azúcares naturales también comporta la exclusión de la fibra, lo que provoca estreñimiento.

La dieta también resulta deficitaria en vitaminas y minerales, por lo que el propio Dr. Atkins recomendaba tomar suplementos vitamínicos. En cambio, permite todas las grasas: carne y pescado graso, embutido, salsas, lo que aumenta las posibilidades de padecer colesterol y problemas circulatorios, sobre todo en los más obesos.

Los riñones no se libran de problemas, ya que todas las dietas excesivamente proteicas son productoras de ácido úrico, que se elimina a través de los riñones con gran dificultad.

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