Información sobre la col de milan y varias recetas

El repollo de Milán es una variedad de hojas rizadas, con idénticas propiedades que el ante­rior. Os daremos la receta de un puré de repollo de Milán, plato muy corriente en las mesas ita­lianas hace algunos años e incluso hoy día. To­mad, pues, un hermoso repollo de hojas riza­das y un kilo de patatas; tanto mejor si dispo­néis de medio litro de leche y de una cucharada de mantequilla.

Lavad y coced las patatas, luegos peladlas y pasadlas por la batidora. En una cacerola, poned al fuego este puré, con la mitad de la mantequilla, un buen pellizco de sal y (si tenéis) un poco de canela o de nuez moscada; removed con una cuchara de madera; añadid la leche poco a poco, sin dejar de remover. En cuanto el puré haya tomado consistencia y los primeros borbotones os anuncien que ya está en su punto, retirad la cacerola del fuego.

Va­mos a ocuparnos ahora del repollo. Quitad las hojas exteriores, es decir, las más grandes; la­vadlas, depositadlas bien mojadas en una cace­rola seca y cocedlas ligeramente al vapor en su propia agua. Extended las hojas sobre un lien­zo; luego, aplastadlas bien una sobre otra, en una superficie plana; colocad en el centro todo el puré que podáis recoger con la cuchara; ce­rrad las hojas por encima, sujetándolas con pali­llos.

Poned esta gruesa bola en una fuente de horno, esparcid sobre ella unas Conchitas de mantequilla. Acto seguido meted la fuente en el horno; al cabo de una media hora, la hermosa bola perfumada, enfundada en su traje ligera­mente dorado, podrá hacer su aparición en la mesa. Se trata de un plato original, poco cos­toso, rápido de preparar y de un sabor exquisito.

El repollo de Milán tiene las mismas propiedades que el repollo normal

Aquí tenéis otro plato que tampoco es nin­guna tontería

El repollo relleno. Las propor­ciones de esta receta son para 8 personas, todas ellas dotadas de buen apetito. Necesitaréis un repollo de kilo y medio, 300 gramos de carne picada, 200 gramos de longaniza, 50 gramos de gruyére rallado, 200 gramos de miga de pan, 50 gramos de mantequilla, 2 huevos, una cebolla, un puñado de albahaca, un poco de leche, una nuez moscada, aceite y sal.

Quitad el troncho del repollo y las hojas ex­teriores más verdes y más duras. Con ayuda de un cuchillo largo y puntiagudo, sacad el corazón del repollo.

Poned al fuego una cacerola de agua con sal; en cuanto el agua entre en ebulli­ción, sumergid el repollo durante dos o tres minutos. Escurridlo, depositadlo sobre un lienzo y dejadlo secar.

Con el repollo de Milán se pueden hacer muchos platos

Preparad el relleno de la siguiente manera

Empapad en leche la miga de pan; lavad y picad la albahaca; poned en un cuenco grande la carne picada, la longaniza sin piel, a trocitos, el queso rallado, la miga de pan, la albahaca, un poco de nuez moscada y sal. Añadid los huevos y mez­clad para amalgamar bien la preparación.

Pro­bad para comprobar si está bien de sal. Salad ligeramente el interior del repollo e introducir el relleno; luego, volved a cerrar las hojas, dando al conjunto la forma de una gruesa bola (confiamos por entero en vuestro sentido de la estética). Cubrid bien el centro con las hojas, empezando por las del interior, después atad el repollo durante la cocción.

Cortad la cebolla muy picadita, salteadla con mantequilla y con dos cucharadas de aceite. Po­ned el repollo en la cacerola, salad un poco el exterior. Remojad de vez en cuando con un poco de caldo o de agua caliente, dándole la vuelta, hasta la cocción total. El repollo debe cocer a fuego suave, sin tapar, de hora y media a dos horas. Si se quiere, se puede añadir al caldo de la cocción un poco de salsa de tomate.

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