Hablemos de la coliflor, sus propiedades y contraindicaciones

La coliflor ¿es alimenticia o no? La polémica está lejos de haberse cerrado. Pero ¿cuando se cuece una coliflor y se tira el agua, qué es lo que se hace? Pues nada menos que tirar con el agua todas las sustancias minerales en que tan rica es esta hortaliza. ¿Qué hacer entonces? Para que la coliflor conserve sus propiedades nutritivas y energéticas, hay que añadirla cruda a un plato de verdura cocida.

¿Os empeñáis en cocerla a toda costa? En este caso, poned muy poca agua y utilizad ésta para la sopa. ¿Conocéis la sopa de cebolla con caldo de coliflor? Es deli­ciosa. A propósito de la coliflor, sólo la flor nos in­teresa. Ateneos a este consejo.

Coliflor con mantequilla: quitad a la coliflor el tronco y las hojas, cocedla en agua con sal; a media cocción, escurridla y dejadla enfriar; cor­tadla en pedazos; pasad después los trozos por huevo batido con sal y pan rallado y freíd en aceite o en mantequilla hasta que estén dora­dos. Servid caliente.

Coliflor en salsa blanca: preparad una salsa derritiendo en una cacerola de 40 a 50 gramos de mantequilla, con sal y pimienta; a continua­ción añadid una cucharada de harina y, poco a poco, un vaso de agua hirviendo, sin dejar de remover. Una vez cocida la harina, retirad la salsa del fuego y mezclarla con una yema de huevo batido con unas gotas de vinagre.

Pre­viamente habréis cocido una bonita coliflor (siempre sin tronco ni hojas) en agua con sal y un pellizco de harina blanca; cuando la hortaliza resulte blanda bajo la presión del dedo o de la cuchara, sacadla del agua y escurridla. Colocad­la a trozos, todavía calientes, en una fuente y cubridla con la salsa preparada de antemano.

La coliflor se puede preparar de varias formas

Existe también una ensalada de coliflor

Cuya preparación os explicamos seguidamente. Una vez cocida en agua con sal, escurrida y seca con un paño, colocadla en ramitos en una ensalade­ra. Aparte, preparad una salsa mezclando aceite, vinagre, un puñadito de alcaparras, dos anchoas y un poco de perejil picado, y vertedla sobre la coliflor todavía caliente.

¿Sabéis que existe, para aquellos a quienes su línea atormenta, una receta de coliflor dorada? Por si os interesa, aquí la tenéis. Cortad en pe­dazos la coliflor, a la que previamente habréis dado un hervor, sazonadla con parmesano y con sal, pasad los trozos por harina y por huevo ba­tido y freíd en la sartén, con muy poquita man­tequilla, a fuego lento.

¿Habréis oído hablar de la sopa de coliflor? Es un plato recomendado por la cocina macro­biótica, y, por tanto, se trata de una receta ja­ponesa. Saltead la coliflor en aceite unos 10 minutos a fuego vivo, añadid media taza de agua y un poco de sal, dejad que cueza 10 mi­nutos a fuego suave; dorad la harina en una sar­tén con aceite de maíz; después mezclad la coli­flor, harina y agua hirviendo, adaptad el aliño y dejad que cueza una hora a fuego lento.

De este modo obtendréis la sopa deseada. (En el lenguaje culinario, como bien sabéis, saltear significa cocer en aceite o en mantequilla, a fuego vivo.)

En los períodos de austeridad, la coliflor en carroza —así se llama la receta— os hará quedar como excelentes cocineras. Necesitaréis una co­liflor de un kilo aproximadamente, 150 gramos de mantequilla, 100 gramos de gruyére rallado, un cuarto de litro de leche, media barra de pan de molde, una cucharada de harina y sal. Una vez preparados todos estos ingredientes, coced en agua hirviendo la coliflor, sin las hojas ni el troncho. Escurridla, dividía en ramilletes.

De­rretid en una sartén 30 gramos de mantequilla, añadid la harina y haced que se dore, agregando la leche caliente y un poco de sal. En cuanto la salsa haya dado un hervor, retiradla del fuego y añadid 60 gramos de queso rallado, sin dejar de remover para que no se formen grumos.

Cortad el pan de molde en rebanadas de 2 cms. de grueso, desechad la corteza y quitad un poco de miga del centro de cada rebanada, para que quede un pequeño hueco. Untad de mantequi­lla todas las rebanadas, colocadlas en una placa y metedlas al horno a 170° durante unos 15 mi­nutos, es decir, hasta que estén bien doradas.

Es posible hacer una ensalada de coliflor

Haced que los ramilletes de coliflor tomen co­lor

Con un poquito de mantequilla y adornad con ellos las rebanadas de pan. Cubridlo todo con la salsa, espolvoread con el resto del queso rallado y unos trocitos de la mantequilla sobran­te. Meted al horno algunos minutos, hasta que la superficie haya adquirido un bonito color do­rado oscuro.

También resulta muy sabrosa la coliflor gratinada. Dosis para 6 personas: dos coliflores pe­queñas o una grande de un kilo, 100 gramos de harina, medio litro de leche, dos huevos, 50 gramos de gruyére rallado, 75 gramos de man­tequilla, un poco de nuez moscada y sal. Como de costumbre, quitad el troncho de la coliflor y también las hojas que la rodean; divididla en ramillestes, que, una vez lavados, coceréis du­rante unos 20 minutos en agua hirviendo con sal.

Escurrid los ramilletes cuando estén todavía consistentes (pinchándolos con el tenedor), después doradlos con 25 gramos de mantequi­lla. Aparte, en una cacerola, derretid 25 gramos de mantequilla, añadid la harina y removed bien para que desaparezcan los grumos. Agregad poco a poco la leche hirviendo sin dejar de re­mover y sazonad con nuez moscada.

En cuanto la bechamel comience a hervir, retiradla del fuego e incorporad las yemas de huevo, una por una. Untad de mantequilla una fuente de hor­no, colocad en ella la coliflor dorada, cubridla con la bechamel y espolvoread con queso ralla­do. Repartid en fragmentos la mantequilla res­tante. Meted la fuente al horno durante unos 20 minutos.

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