Dieta rica en grasas la Dieta de Atkins detallada

Un papel especial entre los especialistas dietéticos lo desempeña el médico y experto en nutrición estadounidense doctor Robert C. Atkins, que con su dieta rica en grasas y proteínas y pobre en hidratos de carbono nada imperturbable en contra de la corriente de la opinión científica.

Aunque se le discute vivamente, cuenta con un número creciente de partidarios. No resulta sorprendente si se tiene en cuenta que con el doctor Atkins se puede uno exceder de “sobras”.

Se puede comer todo lo que los restantes fisiólogos prohíben: carne (incluso la carne grasa), pescado, ganso asado, caza, huevos. Por el contrario, hay que prescindir de todo aquello que al parecer hace aburridas las restantes dietas: col, espinaca, legumbres, patatas, hortalizas crudas, etc.

La revolución dietética del doctor Atkins es el título bajo el que se difunden, con enorme éxito de ventas, todo tipo de tesis originales. Lo que sorprende es que la dieta Atkins garantice pérdida de peso a pesar de que al comer prácticamente no hay límites.

Considera que el mecanismo del éxito de su modo de alimentación radica en el aporte reducido de calorías y la transformación de las reservas grasas en energía muscular. Todos los hidratos de carbono que se han transformado en un determinado momento en grasa de depósito y se ha acumulado en el vientre y las caderas, deben volverse a movilizar.

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Dieta Atkins completa

La dieta de Atkins pobre en calorías con una proporción elevada de proteínas y grasas conduce a una saciedad rápida y permanente. Ahí radica una cierta ventaja de esta dieta. No existe el riesgo de interrumpirla prematuramente debido a una constante sensación de hambre. La proporción de nutrientes oscila entre el quince y el veinte por ciento de hidratos de carbono, cuarenta por ciento de proteínas y de cuarenta a cuarenta y cinco por ciento de grasas.

Los hidratos de carbono se obtienen con el consumo de ensaladas y verduras; al menos queda garantizado cierto nivel de aportes de minerales y vitaminas. Debe prescindirse a ser posible de la fruta, lo mismo que de las hortalizas ricas en fibra, ya que ésta fija las sales biliares en el intestino, facilita el tránsito más rápido del bolo alimenticio e inhibe con ello la absorción de la grasa a través de la mucosa intestinal.

Con un aporte diario de 100 g de fibra, algo perfectamente posible, la eliminación normal de grasa con las heces aumenta en cuatro o cinco veces hasta situarse entre 2 y 6 g. Precisamente éste es el efecto que la Atkins diet quiere impedir al renunciar a la fibra y ahí se centran las críticas de los expertos en nutrición, puesto que la eliminación de la fibra eleva los valores de grasa en sangre y da lugar a estreñimiento.

El cambio de proveedores energéticos (grasas en lugar de hidratos de carbono) recomendado por el doctor Atkins conduce primero a una fuerte disminución de peso, porque se desintegran los depósitos de glucógeno con el agua que llevan. La posterior movilización de los triglicéridos (grasa depósito) procedente de las células adiposas probablemente da lugar a un mayor índice del metabolismo basal.

Es decir, se consume energía adicional al quemarse las grasas porque aumentan la absorción de oxígeno y la producción de calor. Las personas con sobrepeso suelen llevar reservas grasas desde medio a un millón de calorías. Si sólo hay disponible grasa como proveedor energético, con una dieta hipocalórica se produce necesariamente la degradación de esas reservas grasas.

Hasta aquí los argumentos de la dieta Atkins son relativamente razonables. Al fin y al cabo, las dietas ricas en grasas no están absolutamente prohibidas en la fisiología de la nutrición, al igual que en la dieta Pronokal. Si una persona con sobrepeso y una concentración elevada de colesterol y triglicéridos en la sangre inicia una dieta rica en grasas, se puede producir incluso una normalización del nivel de lípidos en la sangre.

Sin embargo y aquí radica el gran defecto de la dieta Atkins, en una dieta de grasas con control médico hay que procurar que las que se consuman sean de ácidos grasos no saturados múltiples. El doctor Atkins pasa de largo de esta recomendación. Está claro: si sigue esta doctrina científica, debería volver a prohibir a sus seguidores la jugosa dieta de carnes, puesto que en los asados de cerdo o de ganso desgraciadamente son mínimos los ácidos grasos de alto valor.

¿Qué se puede comer?

  • Calorías: Sin limitación.
  • Proporción de nutrientes: 12-20% hidratos de carbono, 40% proteínas, 40-4% grasas.
  • Desayuno: Café o té, el azúcar está prohibido. Huevos revueltos con jamón.
  • Comida: Bistec con ensalada; asado de cerdo con verduras; trucha con espinacas; filete de ternera recubierto de queso y con tomates rehogados.
  • Cena: Coctel de gambas con una tostada; pollo asado con ensalada; chuletas de cordero con guisantes.
  • Bebidas: Agua mineral, jugo de tomate, zumo de fruta de dieta, cerveza o vino en pequeñas cantidades.

Alimentos permitidos

Con la dieta del Dr Atkins están autorizados todos los tipos de carne, pescado y ave, así como embutidos, jamón, huevos, queso. Por el contrario, está prohibido todo lo que contiene hidratos de carbono o fibra: patatas, pasta, arroz, pan, productos integrales, legumbres y fruta. No es necesario contar las calorías. Con esta dieta, la sensación de hambre y el aporte de calorías se regulan por sí mismas con el tiempo.

Ventajas

La principal ventaja del menú de la dieta Atkins radica en que en principio se puede comer cuanto se quiera, aunque prescindiendo de los hidratos de carbono. En caso de sobrepeso se pierden en la primera semana dos kilos y en la segunda otros dos. Después, la disminución de peso es de un kilo a la semana.

Desventajas

Lo que comienza gustando hay cierto momento en que se vuelve monótono, aunque sea un régimen rico en proteínas y grasas. Llega un día en que se despierta un hambre intenso hacia los hidratos de carbono (por ejemplo, pasta, arroz o patatas). Después es grande el peligro de interrumpir la dieta.

Efectos secundarios

Una dieta extremadamente rica en proteínas y grasas como la de Atkins da lugar necesariamente a un excreción considerable de residuos metabólicos, que resultan de la combustión de las grasas o del desdoblamiento de las proteínas.

Las llamadas cetonas y los residuos nitrogenados del aprovechamiento de las proteínas pueden exponer a varios peligros a las personas con riñones sensibles. Se produce a veces un aumento acentuado de la concentración de ácido úrico en la sangre y surge el riesgo de la aparición de depósitos cristalinos en las articulaciones (peligro de gota).

Sobre todo las personas con sobrepeso suelen presentar un nivel de ácido úrico alto a consecuencia de una excreción insuficiente de esta sustancia. Por ese motivo hay que consultar al médico antes de arriesgarse a la atractiva aventura de la dieta Atkins. Con un elección equivocada de las grasas puede aumentar la concentración de colesterol y lípidos en la sangre.

Resumen de la dieta 

¿De qué sirve un menú atractivo con mucha carne y grasa si aumentan los valores de lípidos y de colesterol en la sangre? De esta dieta sólo puede decirse una cosa: no muy aconsejable.
No adecuada para personas con excesivo sobrepeso y/o trastornos cardiocirculatorios.

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