Descubre cuales son los minerales

El magnesio se encuentra en el esqueleto y los músculos, en una cantidad aproximada de 28 g. Este mineral es un im­portante transmisor neuromuscular y su concentración intra- celular, al igual que en el caso del potasio, es alta.

Su absorción se produce a nivel intestinal y su eliminación por la orina. Re­sulta importante remarcar que sólo se absorbe el 40 % del mag­nesio que ingerimos a partir de nuestra dieta. Además, muchos alimentos de origen vegetal sufren carencia de este mineral a causa de la pobreza de los suelos donde se cultivan y que, ade­más, son tratados con pesticidas.

Las avellanas son ricas en magnesio

 

Como ya se ha apuntado, el riñón es el principal órgano excretor de magnesio

Y en caso de enfermedades renales, la cantidad de este mineral en la sangre puede verse aumentada de manera alarmante. Las nueces son la máxima fuente de magnesio, contenien­do unos 324 mg de este mineral por cada 100 g. Otros alimen­tos ricos en magnesio son las carnes, los pescados, los pro­ductos lácteos, los vegetales verdes y los cereales.

Óxido de magnesio con vitamina B6. Existen evidencias que confirman que la ingestión de magnesio es un tratamiento efectivo de problemas car­diacos, palpitaciones, debilidad muscular e hipertensión. En las tiendas de dietética se ofrece un suplemento dieté­tico de óxido de magnesio en forma de levadura con vi­tamina B6. El magnesio en forma de óxido se absorbe más fácilmente y es de fácil digestión.

El Manganeso. Es crucial para la formación de dopamina, un neurotrans- misor intracerebral, por lo que resulta muy importante para el desarrollo neurológico. El contenido de manganeso en nues­tro organismo es de unos 20 mg aproximadamente y su defi­ciencia en animales causa malformación del esqueleto y de­fecto en el metabolismo de las grasas.

El manganeso contri­buye a eliminar la fatiga, facilita los movimientos reflejos de los músculos, acrecienta la memoria y reduce la irritabilidad nerviosa. En los seres humanos la carencia de manganeso va acompañado de un déficit de vitamina K. La dosis diaria indi­cada de manganeso se sitúa entre los 2,5 y 5 mg. Los alimentos más ricos en manganeso son las nueces, los frutos secos, los cereales y el té.

El manganeso se puede encontrar en las piñas

El potasio es un mineral que se encuentra de forma muy abundante en nuestro organismo

Concretamente en el interior de las célu­las. Las partes de nuestro cuerpo que tienen una mayor con­centración de potasio son los músculos, la piel y el resto de tejidos.

De esta manera, es un mineral esencial para la con­tracción muscular, la conducción nerviosa, la correcta circu­lación sanguínea que asegura un buen ritmo cardiaco, la pro­ducción de energía y la elaboración de material genético y proteico.

El potasio guarda una relación muy importante con el so­dio, juntos equilibran los fluidos del organismo. El potasio controla la concentración de sodio en la sangre, promovien­do su eliminación por la orina. Por este motivo, las perso­nas que suelen consumir diuréticos de manera sistemática pueden sufrir carencias de este mineral.

Los síntomas que acompañan al déficit en potasio son: propensión a la fatiga, debilidad generalizada, dolores musculares, pulso anormal y somnolencia. Dado que este mineral está muy presente en los alimentos que forman parte de nuestra dieta es muy difícil que se de una carencia, salvo casos concretos como personas que sudan en ex­ceso o que padecen diarrea crónica.

Las fuentes de potasio más ricas son las frutas, sobre todo el plátano, las verduras, patatas, aguacates, ciruelas, remolachas, zumo de zanahoria y alubias.

El potasio se encuentra en muchos alimentos, sobre todo en las frutas

El selenio es un mineral que está presente en el hígado, el riñón, el múscu­lo y la piel

Es un valioso protector de las membranas, evitan­do su oxidación y, por lo tanto, previniendo el envejecimiento celular. Pese a que el déficit del selenio es extraordinario, una baja ingesta de este mineral puede llegar a prepotenciar los fe­nómenos cancerosos y el envejecimiento celular.

Los signos carenciales de selenio son dolores y pérdidas musculares y problemas cardiacos. Las principales fuentes de selenio son el pescado, la carne y los cereales integrales.

Selenio orgánico. Las tiendas de dietética también tienen en cuenta a los minerales esenciales a la hora de elaborar productos que ayuden a mejorar el estado de salud y a equilibrar las deficiencias de manera natural. Actualmente, existe un suplemento dietético en el mercado que combina el sele­nio con las vitaminas A, C y E, para que los resultados dietéticos del mineral alcancen su nivel máximo de efec­tividad.

El selenio orgánico es obtenido a través de la leva­dura, de la misma manera que se presenta en los alimen­tos cultivados de naturalmente. Sólo el selenio orgánico presentado en forma de levadura aporta este oligoelemen- to de forma natural.

El sodio es muy importante para el mantenimiento del equilibrio de fluidos y en su desplazamiento a través de las células. También es decisivo para la transmisión de impulsos nerviosos, en la actividad cardiaca y en el metabolismo de pro­teínas e hidratos de carbono.

Es muy importante conseguir un equilibrio en la ingestión de potasio, calcio y magnesio para tener una tensión adecuada y estable. La carencia de sodio es muy difícil que se produzca salvo en casos excepcionales, personas con diarrea prolongada, que sudan en exceso o con afecciones renales. Sus signos deficita­rios son la pérdida de apetito, sed marcada, calambres muscu­lares, debilidad general, vómitos e irritabilidad.

El selenio se encuentra en la carne, pescado y cereales integrales

El yodo está muy presente en la glándula tiroides

De ma­nera que es fundamental para su buen funcionamiento y la formación de hormonas decisivas para el crecimiento, la re­producción, el desarrollo del sistema nervioso, la formación de la estructura ósea, la elaboración de proteínas los procesos de oxidación celulares.

La principal fuente de yodo está en la sal, por lo que se re­comienda que se tome yodada. Son raras sus carencias, pero sí pueden necesitar un suplemento especial aquellas personas que, por cuestiones de salud, no introducen la sal en su dieta.

De todas formas, existen otros alimentos que también aportan yodo de manera suficiente y natural como son las algas yodí­feras, las cebollas, los ajos, los puerros y, en general, aquellos vegetales que hayan sido cultivados en suelos ricos en yodo.

Zinc. Es uno de los principales productores de nuerotransmiso- res cerebrales como la dopamina y el ácido glutámico. Tam­bién modula las encefalinas cerebrales y la síntesis de DNA y RNA y, por lo tanto, de la mitosis y división celular. La canti­dad de zinc en nuestro organismo es bastante baja, unos 2 g aproximadamente.

Encontramos reservas de zinc en el cere­bro, concretamente en la región inferior del hipocampo, que es la zona de la memoria y de la integración de la emoción; en la glándula pineal y en la retina.

Como ocurre con otros minerales, la presencia de zinc en los alimentos va directamente relacionado con el suelo don­de se cultivan, de si éste es rico en dicho mineral y de los fer­tilizantes que se hayan usado en su abono. En general, el zinc es proporcional al nivel de proteínas ingeridas y se encuentra principalmente en las carnes y en los pescados. Los vegetales ricos en zinc son los guisantes y las nueces.

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