Descubramos el berro y sus propiedades

Las experiencias del profesor León Binet demuestran que el extracto de berro, inyectado en los ratones, contiene la proliferación de tu­mores experimentales.

El profesor Binet ha demostrado igualmente que un gramo de berro al día basta para proteger del escorbuto a un cobayo previamente sometido a un régimen to­talmente desprovisto de vitamina C.

El berro ayuda con los tumores

El berro contiene vitamina C, A, Bi, B2 y PP

El berro es rico asimismo en otras sustancias vitales, tales como el hierro, el calcio, el arsénico, el cobre, el cinc (que contiene igualmente la deliciosa zanaho­ria).

Estas sales minerales, de cualidades antia­némicas, hacen del berro un alimento muy indi­cado para los asténicos, los anoréxicos, los linfá­ticos, todas las personas débiles y naturalmente los anémicos.

Poseyendo la capacidad de des­congestionar el hígado, está indicado también en los casos de hidropesía, de diabetes, en las enfermedades de las vías urinarias, en las en­fermedades de la piel y en los dolores de oídos. Comed, pues, berros; comed muchos, crudos, y masticadlos bien. Acordaos también de lavar cuidadosamente los berros, si no son cultivados, para suprimir todo rastro de abono.

La cocina Zen sitúa al berro en primera fila entre las verduras, incluso antes de las tan ala­badas espinacas.
Esta cocina macrobiótica nos aconseja cortar tallos y hojas del berro en diminutos fragmen­tos y saltearlos en aceite. ¡Atención!, el berro, lo mismo que el apio, contiene mucha agua; por tanto, es inútil añadir agua para cocerlo.

El berro contiene muchas vitamians

He aquí otras dos recetas

La primera consiste en coger un ramo de berros, espolvorearlo de harina, pasarlo por una pasta y freírlo en aceite. Para la segunda, cortad los berros en trocitos de 2 centímetros y mezclarlos con la pasta, igual que hacíamos con las raíces de zanahorias de que os hemos hablado anteriormente.

Canapés de berros o sandwiches de berros. La receta francesa es acogida de buen grado por la cocina Zen, fiel amante de los berros y que habla de ellos poéticamente. “Casi parece que esta verdura, del más hermoso color verde que pudiera soñarse, os invita a un minuto de amor.” ¡Cuán románticos son estos japoneses! Pero volvamos a la receta francesa.

Necesitaréis un manojo de berros, 4 grandes rebanadas finas de pan de pueblo y salsa de soja. Durante unos 15 minutos, saltead los berros en una sartén, con una cucharada de aceite de sésamo. Añadid un poco de sal. Humedeced el pan ligeramente, salpicándolo de agua con la mano. Calentad la sartén, engrasadla apenas con un poco de aceite de sésamo y tostad el pan, 5 minutos de cada lado.

No olvidéis que el fuego deberá ser siem­pre bastante suave. Servid después los berros sobre el pan, agregando un poco de salsa de so­ja. Los sandwiches de berros deben servirse ca­lientes. Si hoy sois 6 a la mesa, os sugerimos una sopa económica, pero no vulgar: una sopa de berros, naturalmente. Ingredientes indispensa­bles: una taza de sémola, dos puñados de berros picados, una cucharada de aceite de sésamo, unos daditos de pan frito y sal.

Hay muchas recetas para hacer con el berro

 

Dorad en la sar­tén la sémola con el aceite

Echadla luego en una cacerola de agua hirviendo (cuidado con las salpicaduras), removiendo constantemente. Añadid la sal y dejad que cueza unos 30 minu­tos, a fuego muy suave. Agregad los berros.

Servid la sopa acompañada de daditos de pan frito. La cocina Zen nos brinda un último con­sejo: “Antes de añadir los berros, podéis pasar el puré por la batidora. Se volverá aterciopela­do.”

Para asimilar todas las riquezas que contienen los berros, consumidlos crudos, después de ha­berlos lavado cuidadosamente. Si lo preferís, mezcladlos con achicoria o con cardillo, y aña­did un poco de ajo, siempre conveniente. No olvidéis sazonar con sal y aceite de oliva.

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