Cúrese con el sol, la relación enfermo – médico y la medicina

Los médicos modernos han aprendido a considerar el sol como un gran aliado de la salud. Las mujeres se contentan con ponerlo al servicio de su belleza, por eso se exponen a la acción de sus rayos. No saben que esos rayos son medicina, en el más, estricto sentido del término, necesarios para el organismo humano y preventivo de numerosas afecciones terribles, entre ellas, la tuberculosis.

Los baños de sol, que usted acostumbra a darse en la pla­ya, podrá administrárselos además en su propia casa, especial­mente si posee una azotea conveniente. No hay que comenzar quedándose muchos minutos, sino pocos, y aumentar el tiempo día a día. No hay reglas generales. Todos los que tratan esta cuestión, por otra parte poco estudiada aún, difieren en la demarcación de los límites.

Cúrese con el sol y la relación enfermo - medico

Adopta prácticas de alimentación sanas

Por eso no es posible que los consignamos aquí.se recomienda prudencia y. sobre todo, consultar al facultativo antes de iniciar el tratamiento, sus efectos serán seguros y prontos. Los pueblos salvajes toman su vitalidad extraordinaria de muchos factores de que nos hemos desviado los civilizados.

Sino la alimentación crudívora y natural, otro la ex­posición constante al sol. Nuestro sistema de cubrir el cuerpo con vestidos, si es propio de seres racionales, como suele decir­se, no beneficia en nada a la salud. Contrarrestemos esta defi­ciencia dé las costumbres tomando baños de sol.

 

El enfermo y el médico

El enfermo y el médico son dos individuos que la fuerza de las circunstancias pone frente a frente en situaciones morales muy diversas. El uno decaído, abatido su estado y con las fuer­zas morales estragadas por su mal orgánico; el otro, por el con­trario, tranquilo, a veces indiferente, incapaz de experimentar conmiseración por el enfermo, que constituye su “material da trabajo cotidiano”.

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Malas prácticas alimenticias 

¿De qué índole deben ser las relaciones del médico y el enfermo, durante el curso de la enfermedad? Al en­fermo cabe ser sincero, no ocultar pormenores que puedan o no tener importancia, pero que el médico analizará. Le cabe asimis­mo sostener su entereza moral. Los últimos adelantos de la me­dicina han demostrado que el factor moral es importante en el proceso curativo de las enfermedades, cualesquiera sean los ór­ganos o funciones que lesionen.

Si el enfermo se considera per­dido, si se deprime en todo instante, está colaborando con la muerte, en vez de ayudar a la vida.

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Evita caer en las doctrinas erradas de la alimentación 

En lo que al médico respecta, su situación de superioridad no debe hacer que trate al enfermo con crudeza. Sépase que su estado moral le sensibiliza y le hace en extremo susceptible. Uno de los más hondos errores de algunos médicos, no todos, por fortuna, es tutear al enfermo sin permitir, lógicamente, el mis­mo tratamiento de parte de él. Evítalo quienes no desean hu­millar al que se siente inferior. Y habrán dado un paso grande en favor de la armonía y el respeto indispensables, en favor de la concordia y amistad que deben reinar entre médico y enfermo.

La “sangre enriquecida”

La guerra ha tenido la virtud, hecha excepción de los incon­tables males que produce, de acelerar la investigación científica, uno por la necesidad de perfeccionar ciertos descubrimientos, a fin de darles aplicación práctica y utilizarlos en la salvación de vidas humanas, y otro por el campo que ofrece, pues le cantidad de pacientes en cada nación es en muchas veces superior a la de los tiempos normales.

A estar a las manifestaciones del Servicio de Información de Guerra ruso, dos sabios de ese país consiguieron que cincuen­ta “muertos clínicamente” volvieran a vivir, con respiración arti­ficial y, además, inyecciones de “sangre enriquecida”.

Resultados recientes de la medicina moderna

La medicina moderna está logrando, pues, como se ha podido apreciar en el curso de este último capítulo, verdaderos milagros. Estos milagros debieran ser más conocidos del grueso público, a fin de hacerle recobrar su fe en la conciencia seria y responsable, fe pérdida merced a los conceptos tendenciosos de los charlatanes que buscan crear confusionismo en las mentes de sus enfermos, a fin de lucrar con ellos.

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Una alimentación para los nervios

 

La presente obra, que toca ya a su tér­mino tiende a demostrar la importancia y la necesidad de una vida sana, las ventajas apreciables que se derivan del empleo, en la dieta diaria, de los grandes remedios y alimentos naturales.

Los cuidados que es menester observar en el importante proceso de la digestión y, por último, la obligación que cada uno tiene de atender su salud y colocarla en manos de quienes están autori­zados, por sus años de estudio y su diploma habilitante, para ma­nipular con la vida humana.

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