Conociendo sobre el régimen antiobesidad

El régimen antiobesidad Protein Sparing Modifed Fast (ayu­no modificado con ahorro proteico) es complejo, ya que se obtiene a partir de múltiples investigaciones. Es un régimen que usa exclusi­vamente los alimentos y no los fármacos que eliminan el apetito, y que busca reducir la masa del tejido adiposo. Para lograrlo, es preci­so obtener las mejores condiciones metabólicas que permitan la movilización de las reservas de tejido adiposo (grasas).

Propósito del régimen antiobesidad

Este régimen, además, busca ahorrar las proteínas propias, como sustrato energético, ya que son componentes esenciales para la salud del organismo. Para lograr el primer objetivo es indispen­sable que la secreción de insulina se mantenga a muy bajo nivel, ya que esta hormona es la única que puede favorecer la síntesis de las grasas en el tejido adiposo y, sobre todo, inhibir la lipólisis, o sea, la movilización de las grasas de los depósitos.

Conociendo sobre el régimen antiobesidad

Propiedades de la sandía, plátano y uvas

La secreción de insulina depende esencialmente del aumento de la glucemia. Lo que explica por qué el P.S.M.F. prohíbe tomar hidratos de carbo­no, para mantener baja y constante la insulina. Los autores reco­miendan acompañar la dieta con ejercicio físico (correr, bicicleta, natación), al menos media hora diaria.

La energía empleada con la actividad física se cubre con el uso de las grasas del tejido adipo­so. Basta una comida rica en hidratos de carbono para detener la movilización de esos lípidos. Por lo que es necesario mantener el rigor en la dieta.

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Propiedades de las avellanas, nuez, castaña y bebidas

En cuatro semanas de ayuno absoluto, ¡se pierden 6 kg. de músculo! En cambio, con el P.S.M.F. apenas se pierde tejido mus­cular. Incluso los regímenes hipocalóricos “equilibrados” (con re­ducción drástica de proteínas, lípidos e hidratos de carbono) con­llevan una reducción del tejido muscular. EL P.S.M.F. prevé un ré­gimen lo más variado posible, que asegura el aporte de oligoelementos minerales indispensables.

Es preciso aplicarlo a sujetos sa­nos, sin problemas endocrinos, hepáticos o cardíacos. La hiperten­sión no representa una contraindicación. La cantidad del aporte proteico lo fija el médico en función del peso ideal y del sexo, al igual que el potasio, los suplementos vitamínicos y cualquier pasti­lla sin azúcar.

Los principios de esta dieta y los consejos que debe conocer la persona interesada en seguirla son:

  1. Comer regularmente al menos tres veces al día;
  2. Suprimir todos los azúcares (pan, pasta, fruta) salvo los contenidos en ciertas legumbres;
  3. Suprimir al máximo el aporte de grasas (20 gramos de aceite y de mantequilla);
  4. Comer alimentos ricos en proteínas, como carne, aves y pescado.
  5. La cantidad de proteínas se calcula en función del peso ideal. Es preciso atenerse a la lista de alimentos que se indica.
  6. Jamás permitirse “extras”, si no están autorizados por el mé­ dico o por un dietista que colabore en el plan de adelgazamiento.

Elección de los alimentos:

Carnes animales: vaca, ternera, cerdo, aves, pollo, pavo, jamón serrano, carnes ahumadas, vísceras (hígado, corazón, riñón, lengua, sesos; sólo dos veces por semana), cordero;

Pescados: todos, a ser posible, magros;

 

Huevos y quesos magros;

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Propiedades del agua mineral

Verduras: espárragos, berenjenas, repollos, lechuga, hino­jo, tomates, zanahorias, pimientos y alcachofas;

Grasas: cantidades mínimas fijadas de margarinas, aceite y mantequilla;

Sal, pimienta, mostaza no dulce;

Edulcorantes y similares;

Bebidas: aguas minerales o naturales, té, café.

Cantidades permitidas:

Carnes: de 50 a 100 g;

Verduras: 200 g. con una cucharada de aceite de oliva.

Horas de las comidas:

A las 8, desayuno; a las 13, almuerzo; a las 20, cena.

Paradójicamente, la Protein Sparing, que quiere ahorrar proteínas propias, ahorra aún más si se añade una pequeña dosis de azúcares. En tal caso, este régimen representa lo mejor en el tratamiento de las obesidades, no tratables con otros sistemas.

Además, es preciso realizar un programa de movimiento, de ejerci­cio físico, acoplarlo a la dieta y calcular el valor de este programa con exactitud, con el cicloergómetro, una especie de bicicleta que indica el esfuerzo realizado al pedalear.

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