Remedios para calmar la excitación sexual

Las tentaciones de San Antonio, novela de Flaubert, comporta una escena dramática: el demonio disfrazado de mujer ¡y qué mujer!. Se le aparecía al viejo ermitaño con todas sus tentaciones. Hasta la excitación sexual

Las palabras que Satán, bajo el aspecto de una mujer espléndida, dirige al santo varón, giran en torno al mismo tema. “Yo soy el placer, lo más hermoso que Dios, ese viejo cascarrabias, ha dado a los hombres. Tómame, goza de mí; ¿por qué obstinarte en esta abstinencia absurda e inútil?”

 Cómo calmar la excitación sexual

Los dioses y la excitación sexual

¿Imagináis el drama de aquel hombre al borde del pecado? ¿Debía tomarlo o dejarlo? Y si lo dejaba, ¿en nombre de qué? El santo, como sabemos, no cayó en el pecado.

Y fue un gran necio, nos dice un crítico de senfadado, Don Juan impenitente: lo que se deja pasar, se ha perdido por siempre jamás.

No, nos responden los monjes de Taizé, entregados a una castidad permanente: la abstinencia, dicen, es un dique que construimos en torno a los aluviones de nuestras energías; con teniendo su oleada, evitamos la dispersión, para encauzarlas todas ellas hacia Dios.

 Cómo calmar la excitación sexual

Cómo dominar la excitación sexual

¿Cómo no darles la razón? Los antiguos germanos, nos cuenta Tácito, no podían tener comercio con las mujeres sino después de haber cumplido los veinticinco años. ¿Por qué? Para reservar todo su vigor para el ejercicio de las armas. La decadencia de los pueblos comienza en la cama. ¿Quién ha dicho esto? La verdad es que no lo sé.

Sea como fuere, dominar la excitación sexual es un problema que presenta dificultades no sólo en el plano moral, sino también en el físico. El lúpulo. Sí, el lúpulo: diurético enérgico, esta planta posee. Además, la propiedad de calmar la excitación sexual (5 gramos en medio li tro de agua hirviendo).

El nenúfar, la hierba más antiafrodisíaca que existir pueda, contribuye también a hacer entrar al erotismo en razón. En toda la Antigüedad, esta fue la planta de los frailes y de las religiosas: calma los sueños eróticos dicen y aplaca los ardores.

No se trata de una hierba, pero es posible que esta noticia os interese, aunque segura mente ya estáis al tanto. Voltaire lo llamaba «el licor de los capones». Nos referimos al café, y a sus propiedades de apagar los ardores sexuales.

Las golosinas tienen el mismo efecto. Y sin duda ya sabréis que, para mitigar los deseos sexuales. Hay que consumir lacticinios, champiñones, algas de mar crudas, tallos de bambú, berenjenas, patatas, trigo crudo, piñas, azúcar, sacarina y bebidas frías.

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