Alimentacion saludable en las anemias

En las anemias, el organismo está falto de hemoglobina, nú­cleo-albúmina ferruginosa, de constitución particular. Para repa­rar su sangre el anémico tiene necesidad de hierro, que busca en las preparaciones marciales o en los alimentos. En principio, el régimen de los anémicos debe ser rico en hierro. Es, pues, útil comer la proporción de hierro contenido en las principales materias alimenticias.

Bouge y Bonssingault nos dicen: Hierro en miligramos en 100 pastas secas (Bouge):

Son tan interesantes estas ekVas como para tomarse en con­sideración. Nos demuestran que la leche es un alimento muy po­bre én hierro y nos da a conocer cómo un régimen lácteo, pro­longado y exclusivo, sobre todo durante el período del crecimien­to, en una mujer embarazada o en una nodriza, puede ser causa de una anemia. Por esta causa se han comprobado ciertas ane­mias en los niños recién nacidos, según Rist y Guillemont.

Por otra parte, sí nosotros demostramos que ciertos alimen­tos, como las carnes rojas, el budín, la yema de huevo, la avena, son verdaderos preparados ferruginosos; las legumbres secas son, en este sentido, mucho más ricas que el arroz o las patatas. Y, en fin, que las coles y las espinacas, que son alimentos poco nu­tritivos, adquieren, sin embargo, un cierto valor por su riqueza en hierro.

Estos alimentos ferruginosos son útiles porque contienen, en general, el hierro bajo una forma orgánica, más fácil de asimilar que los preparados farmacéuticos.

No hav, pues, más que elegir entre la lista de los alimentos ferruginosos para componer el régimen de los anémicos. ¿Debemos alimentar a éstos con carnes rojas y budín? Cierto: el problema 110 es tan fácil de resolver, porque hay que tener en cuenta, ante todo, de lo que los anémicos pueden digerir. Todo anémico es un dispéptico, y algunos son absolutamente apépticos. Por consiguien­te, no se puede tratar de alimentarlos con carnes rojas, con yemas de huevo, espinacas y budín.

Cuando se quiere hacer o poner a los cloróticos una sobrealimentación de carne se obtienen muy malos residtados, como los ejemplos ya citados. Hay que comba­tir vivamente la tendencia a sobrealimentar y a medicinar a los cloróticos. Se ha demostrado muy bien que, en muchos casos, el tratamiento debe empezar por la supresión de la farmacia, de los excitantes, de la carne y de las bebidas alcohólicas, y en cambio implantar un régimen lácteo.

Esto es, sobre todo, importante en las anemias gastro-intes- tinales. Se han curado anemias perniciosas agravadas por el arsé­nico con la implantación de un régimen conveniente y con lavados de estómago. Con esto se reconoce que el régimen alimenticio tiene una importancia capital en los anémicos.

Clorosis

El un el nombre de clorosis se designa a las anemias ligeras, con tendencia reparadora. El reposo, el aire libre, las fricciones alco­hólicas, las fricciones secas, son las primeras prescripciones que deben imponerse. Si los cloróticos tienen el estómago fatigado por la sobrealimentación y la medicación, se empieza por imponerles 1111 régimen lácteo-vegetariano para dar reposo al estómago. Des­pués de una semana, si los síntomas dis]>épticos han desaparecido, se puede empezar a darles un régimen mixto reconstituyente, se­gún estos alimentos:

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Desayuno

Un tazón de leche azucarada con una o dos yemas.
Pan con mantequilla, o bizcochos.
Este desayuno puede ser reemplazado por un caldo de ave y un vaso de leche o huevo pasado por agua, blando (un minuto), una tostada, miel y té.

Almuerzo

Carne asada a la parrilla o al horno (carne roja de vaca o buey) caliente o fría. Pastas alimenticias, legumbres secas en puré, arroz o atatas.

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Postre:

Avena, sémola, pudín, crema pastelera, nata o flan, fru­tas, cerezas, fresas de preferencia o manzana.
Merienda

Un tazón de leche o caldo con dos yemas de huevos, bizcocho o tostadas de pan. Las yemas de huevo a intervalos y reemplaza­das por carne cruda a fin de evitar la tolerancia.

Comida

Sopa-potaje de caldo, legumbres o leche (con preferencia de espinacas, coles o de lentejas), incorporando un huevo escalfado o estrellado si la sopa está hirviendo.

Un plato de carne a la parrilla o asada (100 gramos) con le­gumbres, que pueden ser lechuga o zanahoria (cavide).

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Postres y frutas según decimos para el almuerzo.

El pan en loncha tostada. En cada comida uno o dos vasitos de vino tinto (Valdepeñas, Rioja o Cariñena), reemplazado por malta si el estómago no lo tolera, y manzanilla o tila caliente.

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Anemia perniciosa progresiva

Este régimen se inspira en los mismos principios que para la clorosis: dar alimentos de fácil digestión y, si es posible, ricos en hierro. Sin embargo el médico está obligado, en esta causa más todavía, a tener en cuenta el estado del tubo digestivo. Hay enfer­mos cuyo estómago es absolutamente intolerante; es preciso en­tonces ingeniarse para encontrar algún alimento que pueda sopor­tar y variar el régimen para evitar la saciedad.

La leche, el kéfir, el yogur, el caldo, las yemas de huevo, algunos purés de legum­bres, las carnes crudas, pueden también ser de gran utilidad.

En casos de este género, cuando se emplee la opoterapia, se hace tomar cada dia en dos veces, en un poco de caldo de huesos, 10 ó 20 gramos de tuétano (caña) de ternera, cruda.

Leucemias

El régimen de las leucemias no requiere indicaciones especia­les. Debe ser un régimen reconstituyente para luchar contra la anemia v la desnutrición a las cuales están expuestos los enfermos.

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